Estos animales, que perciben el movimiento de las personas, buscan zonas propicias como la parte trasera del Club Náutico Quilmes y las inmediaciones del ex Camping del ACA, áreas selváticas donde se instalaron y fueron apareciendo en los últimos tiempos.
La Yarará, de unos 40 centímetros y aproximadamente dos años de edad, fue apaleada y entregada muerta al Cuerpo de Guardavidas de Quilmes. Pese a que atacó en varias oportunidades, no alcanzó a morder a nadie y fue cazada.
Al respecto, el guardavidas especializado en manejo de animales peligrosos, Pablo Chomyszyn, detalló: “Desde que llegaron los camalotes a nuestra ciudad, el año pasado, se instalaron en la Ribera de Quilmes y de Bernal. El Cuerpo de Guardavidas del Municipio de Quilmes se capacitó para el manejo de estos animales para evitar incidencia con los habitantes”, remarcó.
Asimismo, el funcionario explicó que “los animales que vinieron en los camalotes se quedaron en nuestra zona porque son perfectamente adaptables a este clima y, como era previsible, se instalaron, hicieron sus nidos y tuvieron sus crías”.
“Si bien buscan las zonas alejadas del movimiento humano, son un riesgo”, advirtió Chomyszyn y, luego, agregó: “Lamentablemente hay un asentamiento humano, un barrio muy nuevo, en el que no hay una higiene muy cuidada, donde hay plásticos, chapas, maderas, lugares ideales para que los ofidios puedan hibernar en su etapa de letargo invernal, o bien utilizarlos para regular su temperatura. Como son poiquilotermos, es decir, no pueden regular su temperatura, entonces necesitan el calor de estos elementos para regular su temperatura”.