El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, consideró ayer que es “inadmisible” aplicar un impuesto interno al vino y argumentó que las bebidas alcohólicas con baja graduación “no son perjudiciales para la salud”.
El proyecto de reforma tributaria impulsado por el Gobierno propone subir las alícuotas del impuesto interno a las bebidas alcohólicas y gaseosas azucaradas.
La iniciativa pretende elevar las alícuotas de whisky y coñac, del 20% al 29%; mientras que en el caso de las cervezas será de 8% a 17%.
Si prospera la reforma, en las bebidas espumosas y champaña será gradual de 0% a 17%; mientras que en vinos y sidras aumentará de 0% a 10%.
“Desalentar el consumo de bebidas como el vino sería desalentar una actividad que tiene un gran eslabonamiento económico”, criticó el mandatario provincial.
Sostuvo que si se toman con moderación, “las bebidas alcohólicas con baja graduación no son perjudiciales para la salud”.
“Lo importante es revisar los conceptos que dieron origen a eso, la OMS está contradiciendo al mismo René Favaloro”, fustigó.
Según su consideración, “no es el impuesto al vino, sino el impuesto a la actividad porque está perjudicando al productor primario”.
Además, cuestionó: “Desalentar el consumo de bebidas como el vino sería desalentar una actividad que tiene un gran eslabonamiento económico”.
“Va a contramano de todas las reformas que plantean”, subrayó en declaraciones radiales y recomendó “promover las cosas” en lo que la Argentina es competitiva.
Las Cámaras que nuclean a los productores de cerveza artesanal en el país manifestaron su preocupación por el “impacto negativo” que tendría el aumento, que “perjudicará el consumo y desalentará las inversiones”.