Pan: no puede faltar en la mesa de los argentinos. Ya sea con el asado o con las pastas, es un elemento clave en todas las comidas. Sin embargo, pocos saben que es una importante fuente de sal. Hasta las galletitas dulces contienen sodio.
Quesos: son otro de los alimentos que casi nunca faltan. Pero también cuenta con una alta concentración de sodio, especialmente el fresco, el de mesa, los de rallar y los untables saborizados.
Caldos y sopas instantáneas: muchos nutricionistas recomiendan su ingesta antes de las comidas para disminuir el apetito. Sin embargo, tienen altísimos contenidos de sal y no son aconsejables para personas hipertensas. "Es preferible optar por caldos o sopas caseros, o aquellos que contienen menos de 80 mg de sodio por porción comestible y regulados 'sin sal agregada'", sostuvo la Lic. María Inés Somoza, Jefa de la División Nutrición de la Fundación Favaloro.
Productos con harinas leudantes: las premezclas para preparar chipás, las pizzas, los buñuelos son otros de los alimentos que tienen gran cantidad de sal.
Bebidas deportivas: muy usadas después del ejercicio son aconsejables para reponer las sales perdidas. Sin embargo, al tener sodio, muchos piensan que pueden ser perjudiciales. "Un hipertenso, que acude al gimnasio o practica deportes, y toma un poco de estas bebidas isotónicas no debería tener problemas, siempre y cuando lo haga en forma medida y la enfermedad esté controlada", explicó el Dr. Iglesias.
Comidas congeladas: las hamburguesas, salchichas, papas fritas, pizzas y empanadas listas para el freezer pueden contener significativas dosis de sodio.
Sal dietética: Es un reemplazo de la sal común y las hay libres de sodio y las reducidas que son a base de potasio, de amonio o de citrato de calcio. Son una buena alternativa sino querés disminuir el gusto "salado". Pero ojo. "Deben estar indicados por un profesional de la nutrición y están contraindicadas en pacientes con afecciones renales, hepáticos y cardíacos pues interactúan con la medicación", precisó la Lic. Somoza.
Los obvios: los snacks, los fiambres y los embutidos completan la lista de alimentos casi prohibitivos para los hipertensos.
Lo recomendable: no se trata de quitar la sal de las comidas, sino de reducir su consumo. Hay que ser inteligentes a la hora de elegir los alimentos y erradicar el salero de la mesa. Con sólo bajar 10 por ciento del exceso de peso, se puede prevenir la hipertensión arterial y disminuir la cantidad y dosis de medicación en los pacientes. Consumir carnes blancas, elegir lácteos descremados, preferir cereales integrales y legumbres y disminuir los alimentos procesados pueden ser la clave para prevenir o tratar la enfermedad.