Con fiebre alta, dolor corporal y tos persistente, la influenza H3N2 se distingue del resfrío; la prevención incluye vacunación y cuidados de higiene.
Con el cambio de temperaturas y la circulación de virus estacionales, los hospitales reciben pacientes con fiebre alta, dolores corporales intensos y tos persistente. Según Apollo Hospitals, muchos de estos casos corresponden al H3N2, un subtipo de influenza A que, a diferencia del resfrío común, se manifiesta de forma rápida y agresiva.
El virus reaparece cada año y sufre pequeñas mutaciones que facilitan su propagación, incluso entre quienes tuvieron gripe la temporada anterior. Conocer sus características ayuda a prevenir complicaciones.
Un hombre de 74 añosa afectado por Gripe A H3N2 -que tenía patologías previas- murió el Hospital Carrillo de Mendoza
La Influenza A es responsable de la mayoría de los brotes estacionales. El subtipo H3N2 se identifica por dos proteínas en su superficie: hemaglutinina tipo 3 y neuraminidasa tipo 2, que le permiten unirse a las células humanas.
Un test positivo indica la presencia del virus, pero no necesariamente gravedad. Sin embargo, su contagio es alto, sobre todo en escuelas, transporte público y oficinas.
El H3N2 se manifiesta de manera abrupta, mientras que el resfrío comienza de forma lenta. Sus signos más frecuentes son:
Fiebre alta, entre 38°C y 39,5°C.
Dolores musculares intensos y fatiga marcada.
Escalofríos y agotamiento general.
Tos seca persistente.
A diferencia del COVID-19, la pérdida de olfato y gusto es poco común, pero los dolores corporales suelen ser más severos.
El virus se propaga principalmente por gotículas al toser, estornudar o hablar. La persona puede contagiar antes de tener síntomas y hasta 3-4 días después de la fiebre.
Según Apollo Hospitals, la progresión típica es:
Días 1-2: Inicio abrupto con fiebre y malestar.
Días 3-4: Pico de la enfermedad, con tos intensa y cansancio.
Días 5-6: Fiebre disminuye, pero persiste fatiga.
Días 7-10: Recuperación progresiva; la tos puede mantenerse hasta dos semanas.
La mayoría de los pacientes mejora con reposo, hidratación y paracetamol. Los antibióticos no son efectivos contra este virus.
Entre las medidas preventivas más importantes se encuentran:
Vacunación anual, actualizada según las cepas circulantes.
Lavado frecuente de manos y uso de mascarillas en lugares concurridos.
Mantener ambientes ventilados para reducir la concentración de partículas virales.
Quienes forman parte de grupos de riesgo (bebés, mayores de 65, embarazadas y personas con comorbilidades) deben consultar al médico ante fiebre prolongada o dificultad para respirar.