
Gracias a sus propiedades nutricionales, fortalecen el aspecto mental y ayudan a reducir el riesgo cognitivo. Los especialistas médicos recomiendan incorporarlos en la dieta diaria.
Suele decirse que "somos lo que comemos". Por eso, a la hora de mantenernos sanos tanto en el aspecto físico, como mental, es necesario controlar qué comemos y con qué frecuencia lo hacemos. Claro, la alimentación juega un papel clave en la memoria y la concentración.
Por sus propiedades nutricionales, hay alimentos que fortalecen estas capacidades y reducir el riesgo de deterioro cognitivo. "Una dieta rica en nutrientes favorece el equilibrio de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, cruciales para regular el estado de ánimo y potenciar el rendimiento cognitivo”, dicen los especialistas.
De acuerdo con la mirada de los expertos médicos, ciertas familias de alimentos ayudan a mejorar la concentración. Las frutas y verduras como arándanos, fresas, naranjas, brócoli y espinacas son ricas en antioxidantes y vitamina C, lo que protege las células cerebrales del daño oxidativo y mejora el flujo sanguíneo al cerebro. Por lo tanto, se recomienda incorporarlas a la dieta diaria, preferiblemente frescas, en ensaladas o como acompañamiento de otros platos.
En cuanto a los pescados grasos, el salmón, la caballa y el atún son ricos en ácidos grasos omega-3, esenciales para el funcionamiento cerebral. Estos nutrientes mejoran la memoria y la concentración, y reducen el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
Los frutos secos como almendras, nueces y avellanas contienen grasas saludables, antioxidantes y vitamina E, que protegen las células cerebrales y favorecen la función cognitiva. Consumirlos como snack o añadirlos a yogures naturales sin azúcar y ensaladas es una excelente opción para mantener la concentración durante el día.
Otro alimento beneficioso para la concentración y la memoria es el cacao. El chocolate negro con alto contenido de cacao, rico en flavonoides, favorece la circulación cerebral y estimula las funciones cognitivas, ayudando a conservar la memoria. Optar por una onza de chocolate negro con 85% de cacao o añadir cacao puro 100% en polvo a la leche es una buena forma de contribuir al control de la presión arterial y mejorar el rendimiento cerebral.
En el caso de las legumbres, lentejas y garbanzos son fuentes de ácido fólico, fibra y proteínas, nutrientes esenciales para la regeneración de las células cerebrales y el mantenimiento de la función cognitiva. Incorporarlas en guisos, sopas o ensaladas es una excelente manera de favorecer la salud cerebral.
En tanto, el aceite de oliva extra virgen, rico en antioxidantes y grasas saludables, mejora la circulación sanguínea hacia el cerebro y reduce el riesgo de inflamación neuronal, promoviendo una mejor concentración. Utilizarlo en ensaladas, como aderezo para platos al horno o para cocinar es una forma sencilla de aprovechar sus beneficios.