L as estadísticas de patologías alimentarias en nuestro país son “uno de los más altos de Latinoamérica”, ya que, se detectaron dichos trastornos en el el 25 por ciento de las mujeres encuestadas y el 22 por ciento de los hombres. La mitad de las mujeres afectadas son jóvenes mientras que menos de un cuarto de los hombres son varones jóvenes pero de forma alarmante ya se atienden a niños de 3 años.
El dato fue arrojado por Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), el cual estudió y entrevistó a los integrantes de diez colegios de Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Según detallaron desde la entidad, el índice de patologías alimentarias en nuestro país “continúa con “niveles elevados de prevalencia”, en tanto que afirmaron que “el consumo abusivo de alcohol y drogas” se asocian con estos trastornos.
“El abuso sexual infantil continúa siendo diagnosticado en el 20% de los afectados por patología alimentaria”, informaron desde la organización, a lo cual, la fundadora y consultora médica de ALUBA, Mabel Bello, expresó: “En los casos de abuso sexual infantil se trabaja con talleres especiales, en los que ALUBA tiene experiencia y éxito terapéutico. La larga trayectoria de la Institución ha permitido acortar los tiempos, y enfocarse en la re socialización del paciente. La participación familiar facilita esta reducción temporal en un 50%”.
Otras datos que arrojó el estudio es que, cuando se habla de desórdenes alimentarios, el 13% de las mujeres jóvenes y el 4,5% de los varones en la región AMBA. Aquellos que mostraron un “patrón normal” fueron el 62% de las mujeres y 73.5% de los varones.
“El desorden alimentario es un precursor de las patologías y al incrementarse el riesgo es mayor. Al mismo tiempo las adicciones crecen y se diversifican, haciendo que la conducta de huida de la realidad se multiplique”, señaló Bello, quien adhirió: “Históricamente las mujeres son afectadas en un 90% de los casos, aunque hemos notado que los casos de los varones han crecido en el último tiempo. También ha disminuido la edad en que comienzan: atendemos niños desde los 3 años”.
“En los casos que se presentan combinadas, la bulimia y la anorexia son complejas y desafiantes para tratar. Por supuesto afectan más a las personas que están genéticamente predispuestas. El diagnóstico y la estrategia del tratamiento son diferenciados. Hay que tener en cuenta a las comorbilidades, siendo las más frecuentes el trastorno límite de la personalidad y el trastorno obsesivo-compulsivo”, finalizó.
Falta de pagos
Familiares de pacientes con bulimia y anorexia exigieron ayer la intervención de la Defensoría del Pueblo bonaerense, para lograr que las obras sociales abonen en fecha los tratamientos de los trastornos alimenticios que padecen sus hijos e hijas, y evitar así las demoras que perjudican su recuperación.
Así lo planteó ALUBA ante el Defensor del Pueblo adjunto, Walter Martello, quien adelantó que “muchos padres presentarán recursos de amparos en los próximos días y la Defensoría acompañará esos reclamos”.
“Las obras sociales, tanto las privadas como las estatales, demoran los pagos, y aún en aquellos casos que tienen dictamen favorable para la cobertura del tratamiento en un 100 por ciento no lo acatan”, explayó.
Además, Martello comunicó que “el tratamiento para la bulimia y anorexia es multidisciplinario, requiere un abordaje integral, y no es un tratamiento que esté al alcance de personas con medios y escasos recursos pero las obras sociales, al contar con un certificado de discapacidad, están obligadas a la cobertura en un 100 por ciento y no lo hacen”.