Es responsabilidad de las instituciones, los organismos del Estado y toda la comunidad promover cada vez mejores condiciones de vida

Nos pasamos la vida, de una u otra manera, intentando alcanzar la felicidad. Muchos investigadores de diferentes lugares del mundo, al medir el bienestar de las personas, comparten que un aspecto muy importante es la edad. A partir de esto, han descripto lo que llamaron “el ciclo de la felicidad”, que depende de cómo nos percibimos en cada etapa de la vida.

Este ciclo puede representarse en un gráfico como una letra U, en la cual los extremos son los niveles de mayor felicidad. Este gráfico acompaña el desarrollo de una vida, entonces vemos que tanto la infancia y primera juventud como la vejez son los momentos más felices. En cambio, los mayores índices de infelicidad se dan en la mediana edad (por las preocupaciones laborales,el desarrollo profesional, las múltiples responsabilidades familiares). Luego de eso, la forma de encarar los problemas, la experiencia de vida, el aprovechamiento de los momentos y la posibilidad de enfocarse más en el presente son algunos de los rasgos que contribuyen a la felicidad en los años de la vejez. Esto es aplicable en muchas partes del mundo, pero no en Argentina.

En nuestro país existen estudios en los que se observó que la letra que grafica el ciclo de felicidad parecería ser, más que la U, la letra L. Es decir, el bienestar no logra incrementarse en las personas de edad avanzada. Son varias las causas que dan lugar a esta situación. Una de ellas es la falta de consideración que tenemos en nuestro país hacia las personas mayores, que quedan fuera de la agenda social cuando aún se encuentran en una etapa saludable, productiva y cuentan con gran experiencia.

Además, las condiciones de vida no son buenas porque generalmente las necesidades básicas no están aseguradas: los haberes jubilatorios suelen ser módicos, bajos o muy bajos; y mantener una vivienda y la vida cotidiana se hace difícil. Sumado a esto, el acceso a una atención de salud de calidad es dificultoso para la gran mayoría. Al mismo tiempo, la sensación es que las posibilidades de modificar esta situación son pocas, lo cual se traduce en mayor frustración e infelicidad.

Es importante considerar la felicidad no solo como algo individual sino también social. Por ello, es responsabilidad de las instituciones, los organismos del Estado y toda la comunidad promover cada vez mejores condiciones de vida para todos,sobre todo para aquellos que más necesitan de los demás.

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