Los nuevos sistemas combinan datos biométricos y algoritmos para adaptar comidas, hidratación y rutinas físicas en tiempo real.
La tecnología aplicada al bienestar dio un nuevo paso esteaño, a partir de la utilización de las aplicaciones de nutrición con inteligencia artificial, que ya no se limitan a contar calorías, sino qe ahora cruzan información sobre sueño, estrés y recuperación física para modificar automáticamente la alimentación diaria de cada usuario.
El avance se apoya en la conexión con dispositivos como Apple Watch, Fitbit, Garmin y anillos inteligentes, capaces de registrar métricas biométricas en tiempo real. A partir de esos datos, los sistemas ajustan desayunos, consumo de agua, proteínas o carbohidratos según el estado del cuerpo.
La lógica detrás de estas plataformas es abandonar las dietas rígidas. Si una persona durmió mal o acumuló fatiga, la IA puede recomendar comidas con mayor aporte energético, reducir la intensidad del entrenamiento o reforzar la hidratación y micronutrientes para favorecer la recuperación.