Se trata de ataques isquémicos, por obstrucción de grandes arterias del cerebro. Los neurólogos alertan sobre el impacto que tiene el actual estilo de vida, en el que se destaca el estrés, que afecta la salud cardiaca y cerebral.

La relación entre enfermedades cardíacas y cerebrales es cada vez más frecuente: según recientes estudios, uno de cada 3 ACV es causado por enfermedades del corazón.

Una arritmia cardíaca crónica conocida como fibrilación auricular (FA) ocupa el podio entre las enfermedades cardiacas que desencadenan en un ACV. Así lo aseveró el doctor Carlos Ingino, jefe de cardiología de Clínica La Sagrada Familia: "La  fibrilación auricular es especialmente peligrosa y ante diversas circunstancias suele ser causa de ACV o trastornos cognitivos severos. Semejante  posibilidad le cabe a la insuficiencia cardíaca, que ante la combinación de ciertos factores de riesgo  facilita afecciones  cognitivas".

"Los ACV de origen cardioembólico son los que tienen mayor mortalidad  y  discapacidad, ya que obstruyen grandes arterias cerebrales", explicó, por su parte,  Pedro Lylyk, neurocirujano, director de ENERI y Clínica La Sagrada Familia. En ese sentido, los especialistas remarcan la importancia que tiene la prevención con ecocardiogramas, monitoreo electrocardiográfico y el control del pulso arterial para detectar la fibrilación auricular.

Sin embargo, la afección cardiaca y cerebral se desarrolla en ambos sentidos. Por ejemplo ciertas enfermedades cerebrovasculares se convierten en causa de lesiones cardíacas. "Tal es el caso de la hemorragia subaracnoidea. Las crisis de  pánico pueden desencadenar un cuadro de insuficiencia cardíaca aguda o muerte súbita por arritmias ventriculares", explicó el cardiólogo Carlos Ingino.

Es el cerebro, con la activación o inhibición de las estructuras neurales que participan en los procesos sensoriales, motores, autonómicos, cognitivos y emocionales, el responsable de procesar los aspectos del mundo que nos rodean, decodificando algunas situaciones como amenazantes. También este órgano regula respuestas adaptativas o mal adaptativas. "El estrés genera una actitud de alerta por un estímulo físico, emocional o del medio ambiente, que  afecta más a la mujer. Cuando una persona está estresada su organismo genera  sustancias que pueden ser dañinas como son las  catecolaminsa y la adrenalin, lo que aumenta la frecuencia cardiaca y la  presión arterial", explicó Ingino. 

En ese sentido, los médicos afirman que el estrés puede ser nocivo para el corazón y el cerebro  provocando hipertensión arterial e infartos cardíacos.

Por estos días (y hasta este sábado 17 inclusive) se está llevando a cabo el Congreso Argentino de Cardiología, en La Rural, y allí la Clínica La Sagrada Familia brindará un simposio sobre Neuro-cardiología para enfatizar en la importancia del estudio de los mecanismos fisio-patológicos que involucran ambos sistemas.



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