No se salvan ni famosos, como le sucedió al actor Gerardo Romano. Esta nueva modalidad combina engaños telefónicos, manipulación psicológica y, en algunos casos, la participación de cómplices.
El caso con el actor Gerardo Romano, quien denunció haber sido víctima de un intento de estafa telefónica bajo la modalidad conocida como "cuento del tío" (ver página 24), colocó nuevamente en superficie una modalidad delictiva que se multiplicó en los últimos años y que, según estimaciones basadas en datos judiciales y policiales, genera cerca de 80 denuncias por día en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Los denominados "cuentos del tío" combinan engaños telefónicos, manipulación psicológica y, en algunos casos, la participación de cómplices que se presentan en persona para retirar dinero o pertenencias de las víctimas.
El mecanismo suele comenzar con una llamada en la que el estafador se hace pasar por un familiar, un empleado bancario o un funcionario público. En otros casos, simula ser un representante de una empresa de servicios o de una entidad financiera. El objetivo es generar urgencia o miedo para que la víctima entregue dinero, datos bancarios o permita el acceso a sus cuentas.
En la modalidad clásica del "cuento del tío", los delincuentes afirman que habrá un cambio de billetes o que el dinero debe ser retirado del banco para evitar una supuesta pérdida de valor. Luego envían a un cómplice al domicilio para retirar el efectivo o las joyas. En variantes más recientes, el engaño apunta a obtener códigos de seguridad enviados al teléfono de la víctima o a lograr transferencias inmediatas a cuentas controladas por los estafadores.
Las estadísticas disponibles muestran que el fenómeno se expandió con fuerza en los últimos años. Fuentes judiciales estiman que en el AMBA se registran alrededor de 80 denuncias diarias por distintos tipos de estafas telefónicas o virtuales, aunque especialistas advierten que el número real podría ser mayor porque muchas víctimas no realizan la denuncia.
Los casos alcanzan a personas de todos los perfiles. En los últimos meses se conocieron episodios en los que jubilados entregaron sus ahorros tras recibir llamadas de supuestos familiares en apuros, víctimas que transfirieron dinero luego de que les hackearan la cuenta de WhatsApp y personas que fueron engañadas por falsos operadores bancarios que aseguraban detectar movimientos sospechosos.
También hubo hechos con víctimas de alto perfil público. La denuncia de Romano se suma a otros episodios que involucraron a figuras conocidas y que reflejan que el delito no distingue edad ni nivel socioeconómico.
Investigadores policiales explican que muchas de estas maniobras se organizan desde redes delictivas que operan con teléfonos descartables y cuentas bancarias abiertas con identidades falsas. En algunos casos, las llamadas se realizan incluso desde cárceles, donde los detenidos utilizan celulares para contactar a potenciales víctimas.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan adoptar medidas básicas de prevención. Entre las principales advertencias se destaca desconfiar de cualquier llamado que solicite dinero, datos personales o claves bancarias, incluso si la persona que llama asegura ser un familiar o un empleado de una entidad conocida.
También se aconseja cortar la comunicación y verificar la información llamando directamente al familiar o a la institución involucrada, nunca compartir códigos de verificación que lleguen por mensaje de texto y evitar realizar transferencias urgentes a cuentas desconocidas.
Otra recomendación clave es no permitir el ingreso de desconocidos al domicilio ni entregar dinero u objetos de valor a personas enviadas por terceros, ya que las entidades bancarias y organismos oficiales no realizan este tipo de operaciones a través de intermediarios.
En caso de recibir un llamado sospechoso o de haber sido víctima de una maniobra de este tipo, especialistas recomiendan realizar la denuncia de inmediato para que las autoridades puedan rastrear las comunicaciones y detectar posibles patrones que permitan identificar a las bandas detrás de estas estafas.
El intento denunciado por Romano volvió a exponer una problemática que crece en el área metropolitana y que, de acuerdo con las estimaciones, suma decenas de víctimas cada día. Mientras las investigaciones avanzan para desarticular a las organizaciones que operan detrás de estas maniobras, los especialistas insisten en que la prevención y la difusión de estas modalidades son herramientas clave para reducir el número de engaños.
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