Sergio Siciliano, maestro, profesor y licenciado en Ciencias de la Educación, analizó los factores que pueden derivar en episodios de violencia extrema entre adolescentes.
Sergio Siciliano, maestro, profesor y licenciado en Ciencias de la Educación, analizó los factores que pueden derivar en episodios de violencia extrema entre adolescentes. "Es una forma de canalizar la frustración, que en algunos casos puede llegar incluso al suicidio. Es una furia que se exterioriza agrediendo a otros", explicó. Y describió al agresor como alguien "enajenado, disparando a mansalva sin tener en claro a quién se dirigían los disparos".
Siciliano señaló que entre las causas posibles de estas conductas aparecen el bullying, el consumo de sustancias y las relaciones conflictivas que se desarrollan en redes sociales. Sin embargo, puso especial énfasis en el impacto del "exceso de pantalla" y en la violencia presente en los videojuegos.
"Hay una sobreestimulación que va deteriorando la psiquis del chico", advirtió. En ese sentido, recordó el caso reciente de un adolescente de 16 años que tenía en su casa, en el barrio de Caballito, un arsenal compuesto por réplicas de armas de fuego (aire comprimido), cuchillos, simbología nazi y material sobre masacres escolares, como la de Carmen de Patagones.
Frente a este tipo de situaciones, el especialista consideró que las instituciones educativas se encuentran en desventaja para anticipar y abordar estos episodios. "La escuela tiene pocas herramientas. En casos muy severos se impone la derivación a psicólogos o psiquiatras", sostuvo.
Al mismo tiempo, advirtió que, aunque los hechos extremos son excepcionales, existe una creciente cantidad de episodios de desborde emocional entre adolescentes que requieren una respuesta urgente. "Hay una pandemia de salud mental que afecta especialmente a los jóvenes y que el sistema educativo por sí solo no alcanza a contener. Los equipos de orientación escolar están desbordados y tienen demoras para intervenir", señaló. En este marco, reclamó la elaboración de protocolos específicos para actuar ante estas situaciones.
Por su parte, Héctor Albornoz, psicólogo legista (MN 2736), explicó que la reacción frente a la frustración -especialmente cuando proviene del rechazo del grupo de pertenencia- varía según múltiples factores, entre ellos el nivel de contención familiar. En diálogo con Luis Novaresio, describió la dinámica del bullying: "Si un chico se siente rechazado o no logra integrarse, puede experimentar una impotencia que se traduce en agresividad. La violencia termina funcionando como una válvula de escape cuando esa frustración no se canaliza adecuadamente". "Esos chicos crecen sintiéndose ‘cosa’ y terminan cosificando a los demás, en una etapa crucial como la adolescencia, donde se construye la personalidad", agregó.
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