El adolescente de 15 años usaba un alias para compartir videos de matanzas escolares en el exterior. Estaba en tratamiento psicológico y se autolesionaba.
El tirador de la escuela Mariano Moreno utilizaba un alias en redes sociales para compartir videos sobre otros tiradores escolares famosos a nivel mundial.
Entre sus referencias aparecían personas como Kosta Kecmanovi, autor de la masacre en Serbia que dejó 10 muertos; Seung-Hui Cho, el ejecutor de la matanza en Virginia Tech; y Elliot Rodger, responsable del ataque en Isla Vista, Estados Unidos. En estos últimos dos casos, los propios tiradores terminaron entre las víctimas fatales.
Aunque G.C. no usaba su nombre real en sus perfiles, de alguna manera el resto de la comunidad educativa sabía y sabe que se trataba de él. Tras la trágica secuencia en la escuela de San Cristóbal, los posteos de esa cuenta empezaron a recibir comentarios escalofriantes. “Héroe” es la palabra que más se repite entre los mensajes, junto a otros como “ídolo”, “necesitamos a más” o “espero que salgas pronto”, dejando en evidencia un círculo de usuarios que celebran este tipo de actos.
Debajo de imágenes del escritor japonés Yukio Mishima, quien se suicidó en 1970, el adolescente de 15 años publicaba frases como “Vivimos en una época en la que no existe la muerte heroica”. Otra de las citas que acompañaba sus fotos era: “Creo que solo encuentras paz en la muerte”. Este tipo de contenido, con un fuerte tinte de violencia y depresión, era una constante en su actividad previa al ataque que terminó con la vida de Ian Cabrera.
También, el joven reposteó un un fragmento de una película en el que se lo ve a un actor apagando un cigarrillo en su propio brazo. Sobre este punto, los abogados del adolescente indicaron que el chico se autolesionaba, razón por la cual ya estaba bajo tratamiento psicológico antes de la balacera en el patio del colegio.
Además de estas redes, el mismo usuario era utilizado por G.C. en una plataforma dedicada a compartir y visualizar videos de muertes violentas de forma explícita. Este rastro digital está siendo analizado minuciosamente por los investigadores para entender el trasfondo de la agresión y el nivel de planificación que pudo haber tenido el joven antes de disparar con su escopeta.
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