El centro porteño se transformó en una mega fiesta de arte, vanguardia y música. Además, el público desbordó pizzerías, teatros y bares. "Es una alegría enorme poder celebrar los 90 años del Obelisco", expresó el jefe de Gobierno, Jorge Macri.
El Obelisco de Buenos Aires llegó a las nueve décadas y la Ciudad organizó una mega fiesta de cumpleaños que combinó arte, vanguardia y música hasta la madrugada. La fiesta tuvo de todo: transformó el centro porteño en una máquina del tiempo con un viaje emotivo rumbo a 1936, con escalas en la historia porteña.
Más de 200.000 personas desbordaron la avenida Corrientes: pizzerías, teatros y bares estuvieron siempre llenos. Fue un gran polo gastronómico y cultural a cielo abierto, como parte del programa “Corrientes 24 horas”.
De noche, la estructura del Obelisco sirvió de pantalla para un impactante espectáculo de mapping interactivo en 3D. Las proyecciones repasaron, en 20 minutos, la historia del monumento inaugurado el 23 de mayo de 1936 y dieron inicio a la grilla de espectáculos sobre el escenario principal montado en Corrientes y Cerrito. Fueron acompañadas en vivo por la Orquesta de Cámara Mahler, dirigida por Damián Mahler.
Donde hoy está el Obelisco, había una iglesia, San Nicolás de Bari, demolida en 1931 cuando se abrió la avenida Diagonal Norte. Luego llegó el monumento de 67,5 metros de alto que el año pasado, finalmente, inauguró su mirador y así todos pueden conocer la Ciudad desde “la punta del Obelisco”.
Como parte de la movida y a través de un acuerdo que impulsó el Ente de Turismo de la Ciudad, seis hoteles del corredor de la Avenida 9 de Julio (Marriott Downtown, Cielo Sky Bar del Grand Brizo, NH Tango, NH 9 de Julio, Pestana, y Eurobuilding Boutique) se transformaron en plateas preferenciales del mapping con figuras invitadas.
"Es una alegría enorme poder celebrar los 90 años del Obelisco, el símbolo de Buenos Aires, hoy renovado con su mirador. Es un reflejo de la Ciudad que somos y queremos: diversa, abierta, vibrante y cultural" , expresó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, junto a su esposa, la periodista María Belén Ludueña.
También lo acompañaron el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny; la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes; el ministro de Seguridad, Horacio Giménez; el subsecretario de Políticas productivas, Nahuel Celerier; y Valentín Díaz Gilligan, presidente del Ente de Turismo.
Seis estructuras con forma de Obelisco a lo largo de las cuadras de Corrientes representaron, cada una, una época histórica de la vida cultural porteña: desde 1930, la década en que se levanta el monumento, con una estética de la Buenos Aires de principios del siglo XX, pasando por el tango entre 1940/50 y luego los años 60 con la psicodelia más la cultura Dj de los años 70, y la cultura pop de 1980/90. Para cerrar, los años 2000 y la cultura urbana contemporánea, y en cada caso su propuesta estética.
La ministra Gabriela Ricardes recordó el protagonismo del Obelisco como punto de encuentro de los argentinos en los grandes festejos populares: “Ha sido testigo de nuestras alegrías más grandes y es un símbolo que nos pertenece a todos, a los que nacieron aquí y también a los que eligieron venir a vivir aquí. Celebrarlo es celebrar esta Buenos Aires que supimos construir entre todos".
La conductora no se quiso perder la fiesta. Con un mensaje en Instagram, recordó que sus padres la trajeron a Buenos Aires para ver la inauguración a los ocho años desde Villa Cañás, su pueblo natal. “El Obelisco es algo amado, querido, adorado por los argentinos, así que feliz día queridísimo Obelisco”, dijo Mirtha.
“Este aniversario confirma la vigencia de uno de los grandes íconos urbanos de Latinoamérica. Su historia acompaña la evolución de Buenos Aires y refleja el carácter cultural y cosmopolita de la Ciudad. Esta celebración es una oportunidad para seguir poniendo en valor el patrimonio porteño a través de propuestas que invitan a vivir y redescubrir el espacio público”, dijo Díaz Gilligan.
Para el cierre del festival estaba programado rock nacional contemporáneo de la mano de Joaco Burgos, y luego el set de No Name DJs, para bailar hasta la madrugada de una jornada que ya forma parte de la historia grande de la Ciudad.