Tiene cinco nietos y 15 bisnietos, vive en Valentín Alsina y sus recuerdos son muchos. Intuye si en su familia ocurre algo y brinda ejemplo de cómo llevar una vida sana
Elizabeth Crisina de Mizka nació en Polonia en 1909, y allí vivió hasta los 27 años para luego radicarse en Paraguay, aunque ahora con sus flamante 101 años vive en Lanús rodeada del cariño de quienes la cuidan, entre ellas Gloria, su única hija mujer. En su país de origen fue maestra, luego y a miles de kilómetros de distancia junto a su esposo Vladimiro -ya fallecido- trabajó duro para labrarse un porvenir que les permitiera vivir sin sobresaltos. Lejos de su patria y de las aulas donde “les ensañaba a estudiar y a jugar a los chicos”, como repite cada vez que recuerda esos años, ayudó a su esposo en un molino harinero al tiempo que se encargaba de la huerta, el jardín, las tareas hogareñas y de la educación de sus tres hijos, dos varones -uno de ellos fallecido- y la mencionada Gloria con quien intercambia palabras en su idioma nativo. Pero la abuela también habla checo, ucraniano, ruso y por supuesto el castellano, que aprendió rápidamente. Al país llegó en 1973 para afincarse en una quinta de Florencio Varela, donde no dejó de trabajar. Tal su costumbre, también allí tenía un jardín que ella misma cuidaba porque “le gustan todas las flores”, apuntó su hija. Los años vividos por Crisina son muchos y comienzan a pesar. Si bien hasta hace algunos días se la notaba vital, ahora, se encuentra caída porque “su intuición de madre le indica que su hijo José que vive en Paraguay no se encuentra bien de salud”, dijo Elina, una de las encargada del hogar para ancianos de Valentín Alsina donde reside la abuela y que en el día de su cumpleaños alegró con su canto alegró a las presentes. Su rectitud Como taurina, la abuela Crisina “siempre fue muy recta y entendió a los más jóvenes de la familia”, apuntó Gloria. Por otra parte, el esfuerzo puesto por la abuela para que sus hijos lleguen a buenos profesionales tuvo sus frutos y ahora eso se repite porque cuatro de sus cinco nietos son docentes, mientras que los otros 15 bisnietos la miman como el resto de las personas que la rodean.