Estudiantes no le dio oportunidades a Arsenal para revertir el panorama.
El Pincha lo dio vuelta y le propinó la tercera derrota en fila a los del Viaducto, que se hunden en la tabla.
Se sigue hundiendo. Arsenal sumó ayer su tercer caída en fila después de que Estudiantes le diera vuelta el partido que había comenzado ganando gracias al tanto de Carlos Carbonero. El Pincha lo superó 2 a 1 por un gol en contra de Lisandro López y una exquisita definición de Román Martínez.
Un duelo friccionado, duro, complejo. Así empezó el cruce en la cancha de Quilmes. Con seis cambios en el elenco titular, los de Sarandí modificaron su andamiaje con la meta de no quedar pagando frente a un rival de los más fuertes en el fútbol argentino.
Y para el visitante el eje pasó por el colombiano Carbonero. El ex Pincha se medía con su club anterior y ese envión fue clave para que su actuación sobresaliera en torno al resto. No por nada sus desniveles por la banda derecha del ataque afirmaron las más claras para los conducidos por Gustavo Alfaro.
En ese sentido, la apertura del marcador estuvo diseñada con la firma del mediocampista cafetero. Tomó el balón fuera del área, encontró el espacio y disparó secamente. Su remate se clavó en la red sin dejar respuestas posibles al arquero. Era el 1 a 0 que habilitaba al celeste y rojo a manejar con tranquilidad el trámite del compromiso, como está acostumbrado una vez arriba en el tanteador.
Sin embargo, los platenses se despertaron rápido y sacaron rédito de un error defensivo del adversario de turno. Fue un puñado de minutos después: Gastón Fernández envió un centro envenenado, zigzagueante, que complicó al arquero Olivero y luego del rebote el balón le pegó a un desconcentrado López, quien no pudo evitar que la inercia jugara en su contra y se estampara el 1 a 1.
Desde allí, el protagonismo fue puro y exclusivo de Estudiantes. Los dirigidos por Diego Cagna evitaron que el Arse creciera en confianza con la veloz paridad, y de la mano de su línea de volantes se hizo dueño.
En paralelo, en el visitante no había reacción, y para colmo sufría con las lesiones. Antes del cierre de la etapa inicial Lucas Kruspzky salió con un fuerte golpe y en su lugar apareció en escena Eduardo Casais, mientras que poco después fue Diego Torres el que resultó averiado, aunque aguantó en el campo.
El complemento fue un compendio de ocasiones desperdiciadas por parte de los locales en alquiler. El Albirrojo buscó, intentó, creó y generó las chances para destrabar el empate. Carrillo en primera instancia; la Gata Fernández luego y Núñez un rato más tarde. Arsenal aguantaba, pero el quiebre se produjo al cuarto de hora. Román Martínez fue el que se llenó la boca de gol tras el aprovechamiento total de un rebote en la defensa. El ex Tigre cruzó su remate y el arquero no pudo hacer nada para evitar el 2 a 1.
El panorama se tornaba complicado para el Viaducto. Sin ideas y con ausencia de juego asociado, las variantes de reducían a algún desnivel individual o la herramienta de la pelota parada. Y si bien parecía que eso no iba a ocurrir, el contexto le brindó oxígeno cuando el colombiano Zapata, que había entrado cinco minutos antes, se fue expulsado en Estudiantes a falta de quince para el cierre.
Pero no hubo manera de sortear el bloqueo local. Arsenal estaba inconexo, con serias falencias en defensa y muy parado en ataque. Sólo Carbonero cambiaba el aire y Torres intentaba por los costados. Los demás, poco y nada.Y así fue como terminó el choque, con una derrota que duele por haber tenido el triunfo en las manos y que se escape.