Un empate en uno que dejó contento a Boca. Así fue la igualdad entre Arsenal y Newell’s en Sarandí que le permitió a los rosarinos quedar en la cima con los Xeneizes con 21 puntos y al Viaducto sumar una unidad importante en su lucha por engrosar el promedio y a su vez estar a la expectativa entre los protagonistas por el título del Clausura. Benedetto para el local y Figueroa para los visitantes, fueron los autores de los tantos. Pausado, con escaso dinamismo. Ese fue el juego que se vislumbró a lo largo de los primeros 45 minutos. Quizás con un poco más de vuelo futbolístico el equipo que conduce Gerardo Martino a partir de las estocadas que proponía desde el mediocampo con una buena visión de Martín Tonso para asociarse tanto por izquierda como la derecha del ataque con Sperduti y Figueroa, además del complemento que significaba la lucidez de Urruti. Por el lado de los de Sarandí, el arma con mayor solvencia fue la pelota parada, un acostumbramiento que tornó repetitivo y monótono a la actividad de los conducidos por Gustavo Alfaro. Pero esa herramienta tuvo un doble filo. Rompió el esquema de los dueños de casa y lo dividió en un equipo facultado para llegar por arriba. Aun así, la más clara fue con los pies para el Viaducto. El autor fue Benedetto, que capturó el balón en la puerta del área chica tras una serie de rebotes y cuando debía definir con cautela, simple, sin fuerzas, remató con toda su potencia y envió la pelota a la tribuna. Poco antes, el que se había perdido la apertura del tanteador fue Newell’s. Urruti jugó con su destreza, elevó su velocidad y aplicó un disparo que estrelló en el travesaño. Desde temprano Apenas arrancó el complemento, Arsenal mostró las garras. Aferrado a su entusiasmo, golpeó con crudeza. Iban dos minutos de comenzado el segundo período y Benedetto, que se había perdido un gol increíble, lo transformó en festejo con un cabezazo que conectó un centro fuerte desde el vértice derecho. Así dejó sin respuestas a Peratta y le dio a Sarandí la punta del campeonato por un rato. Fue sólo un instante porque los rosarinos se recompusieron de forma veloz. Figueroa encontró a la defensa desconcentrada y apuntaló con brillantez su horizonte para estampar la igualdad cuando todavía los locales no terminaban de gritar el primer tanto. El dueño de casa se quedó en ascuas. La más evidente fue por una lucha en el área que después de una saga de rebotes el arquero de los rosarinos atajó con una volcada. En el cierre, Arsenal fue más por empuje que por estrategia. Intentó con sus fundamentos y los conceptos no los logró sellar. Quedó un empate que dejó a Newell’s en la cima y Arsenal a la expectativa aunque lo importante para Sarandí pasa por el promedio.