El grito volvió a sentirse fuerte y retumbó en la calurosa tarde dominguera, en un estadio de Talleres cargado de felicidad. La gente se ilusiona y no lo esconde, y el equipo desde adentro, supo cómo devolver tanto apoyo, tanta ilusión por ahora contenida. La parada resultó más brava que lo presumible, y no justamente porque el rival de turno, Leandro N. Alem, haya llegado a Escalada a defenderse como muchos así lo hicieron en Escalada en lo que va del torneo. Por el contrario, el equipo de Gral. Rodríguez se “defendió” con la pelota y atacando cuantas veces pudo. Tanto, que uno de los pilares fundamentales del apretado (pero justo) triunfo “Tallarín” fue Daniel Saranzotti, su arquero. Pero esto no fue todo, hubo más protagonistas de este sacrificado Talleres, que hicieron su parte para que la punta de la tabla lo siga teniendo como protagonista, cuando sólo restan dos fechas para que finalice la primera rueda. A saber: La línea de fondo actuó con corrección, y en ella sobresalió el trabajo de Rodrigo Bilbao. En el medio, el más destacado, como parece ser que será una costumbre (sana por cierto) a lo largo del torneo, Pablo Trento. No sólo por el golazo que hizo, ni el tiro que sacudió el travesaño, sino además por su despliegue, capacidad de lucha y claridad a la hora de desprenderse del balón. Adelante, el cada vez más ídolo de la hinchada: Ezequiel Cerica, ese “búfalo” que va a todas y que siempre está ahí, cerca del gol y en la recuperación. El resto acompañó, y con altibajos, este Talleres tiene algo que nadie podría jamás discutir: deja todo en la cancha, no se guarda nada, y emociona con su entrega. “Que golazo, ¿no?”, preguntaba él, sonriente, luciendo ese “raro peinado nuevo”, que lejos de quitarle fuerzas a su cabeza, lució en tono a su brillante actuación. Pablo Trento, ese volante sacrificado y siempre atento a la requisitoria, dijo: “La verdad, cuando la paré y vi al arquero adelantado, pensé en tirarla ahí, donde salió, y por suerte entró”. Dijo también que “fue un duro rival Alem, y nos vino bien que jugara como lo hizo, de frente, porque eso posibilitó que nosotros también pudiéramos encontrar espacios”. Cansado, pero “muy contento” -como se encargó de aclarar enseguida-, admitió que “esta clase de triunfos son los que nos hacen levantar aún más la moral para lo que viene, ya que por ejemplo, en la fecha pasada, nos tuvimos que conformar con el empate ante Central Córdoba, cuando hicimos todo para ganar ese partido”. Finalmente, comentó que “nos estamos haciendo muy fuertes en nuestra cancha, y con el aliento que recibimos, a los rivales se les va a hacer muy difícil llevarse algo de acá, en lo que resta del torneo”. Sereno, en el rincón donde se cambia desde que llegó al club, Daniel Saranzotti, analizó la victoria y sus intervenciones que fueron claves en su momento para que los tres puntos quedaran en casa. Sobre el primero de los temas, el experimentado arquero dijo que “no me caben dudas que ganó el que lo merecía, porque Talleres fue más que Alem en el desarrollo general, y el que siempre busco. Los apretamos en todo momento, aunque también ellos tuvieron sus chances porque no se limitaron a defenderse sino que cuando pudieron también atacaron”. “Saranza” tapó un mano a mano terrible cuando el partido estaba cero a cero, pero no sólo eso, sino que además cortó todo lo que llegó por arriba, ya sea con los puños o asegurando el balón allá en lo alto, y eso se debe a su excelente estado: “Es verdad” -aseguró-, “el trabajo que hacemos en la semana con Carlos Fortunato (entrenador de arqueros) es fundamental, y día a día me siento mejor. Por suerte tuve una buena tarde, pero también mis compañeros se prodigaron para poder conseguir este triunfo tan importante”. Cumbia, baile, festejo. Así vivió Talleres los minutos siguientes al triunfo que lo sigue teniendo ahí. Mientras, cabizbajos, los jugadores y dirigentes de Alem se iban del estadio repitiendo una y otra vez: “Perdimos con el campeón de la categoría”.