En la localidad de José María Ezeiza, la comuna lanusense depositó e hizo detonar unos 200 kilos de fuegos de artificio secuestrados durante las fiestas, muchos de esos materiales presentaban serias irregularidades, al tiempo que participaron de la destrucción efectivos de Defensa Civil de ambos municipios y personal de bomberos junto a miembros de la División Explosivos bonaerense. Como en otras ocasiones, la pirotecnia clandestina y la que no reunía condiciones fue secuestrada en diciembre en Lanús, aunque en ese momento no hubo detalles oficiales de los operativos, pero se supo que la mercadería se vendía en puestos de venta callejeros y locales no autorizados. Todo lo decomisado, fue detectado por personal de la Dirección de Habilitación Comercial de la comuna. El procedimiento legal de destrucción se realizó en una amplia tosquera ubicada en Ezeiza. Entre las unidades quemadas, se encontraban peligrosos explosivos conocidos bajo el nombre de cañitas voladoras, petardos, baterías, tres tiros, morteros, base de misil y triángulos, entre otros.