Mientras los vecinos de Lanús se quejan por “el 30 por ciento de aumento en la tasas”, los últimos días en el municipio fueron bastante difíciles para propios y extraños. Un empleado contratado amenazó con inmolarse si no se le pagaban dos sueldos atrasados, que llegaron a tiempo de la mano de un funcionario; luego hubo un problema eléctrico en el sector de Salud y el ascensor del edificio más antiguo no funcionaba, también reclamos de empleados que encima se enteraron que cortaron el gas por la dudas hubiera una fuga. Asimismo, se exaltó el público que esperaba en el área de Tránsito y según una fuente, durante dos jornadas no funcionaron los teléfonos.