Para el dueño de casa será una oportunidad de lujo para recortar distancias en pos de mantener su plaza en la categoría. Tras vencer a Fénix, como visitante, por 1 a 0, quedó a cinco unidades de Sacachispas, hasta el momento el último elenco que se está salvando de bajar al último escalón del fútbol argentino. Y pese a que se presume una brecha extensa con apenas cinco duelos por delante, lo cierto es que el triunfo de la semana pasada revitalizó al plantel que comandan al unísono Gabriel Ramón y Luis Ventura.
Por eso, además de aguardar por una victoria propia, El Porve confía en un tropezón del Lila, que mañana chocará con Sportivo Italiano, en Ciudad Evita; y también de Luján, otro de los rivales directos (está en zona roja, con cuatro puntos más que los de la región), que cerrará la jornada el martes, con Defensores Unidos de Zárate, en la Basílica.
En paralelo, para el Tallarín la historia pasa por mejorar su pobre performance. Su campaña está cuesta abajo y si no quiere sufrir lo mismo que actualmente padece su rival de turno, necesitará cosechar halagos, ya que sólo construyó uno en las últimas 14 fechas del campeonato ante el Azzurro, -de visitante-. Con ese panorama, y después de empatar en cero con Luján, en Remedios de Escalada, querrá darle un golpe de gracia a su clásico adversario.
Sin definición
Por lo pronto, las alineaciones todavía están sin definir, pues restan varios días para el momento del partido. Lo que sí es seguro del lado anfitrión es que no estará disponible Daniel Segovia, suspendido por los próximos dos duelos por arribar a la novena amarilla consecutiva; mientras que en el visitante se prevén varios cambios, pues el técnico está probando a sus futbolistas rumbo a la siguiente temporada, donde espera ser protagonistas. Ese es el mismo objetivo que tienen en Gerli, aunque primero, hay que mantenerse en la divisional.