El presidente Javier Milei celebró la decisión de la estadounidense Halliburton de no prestar servicios para el proyecto Sea Lion ni participar de actividades hidrocarburíferas en las Islas Malvinas.
El presidente Javier Milei celebró este sábado la decisión de la multinacional estadounidense Halliburton de no participar del proyecto petrolero Sea Lion ni desarrollar actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas y sus alrededores, en medio de la creciente tensión entre la Argentina y el Reino Unido por la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur.
A través de sus redes sociales, Milei compartió un comunicado de la Oficina del Presidente que atribuyó la determinación de una de las mayores compañías de servicios petroleros del mundo al trabajo realizado por la Secretaría Legal y Técnica y la Cancillería.
El Gobierno consideró la decisión como un resultado de las medidas adoptadas para defender la posición argentina sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes. Además, anticipó que continuará utilizando herramientas legales, diplomáticas y administrativas contra emprendimientos que se desarrollen sin autorización argentina.
Halliburton confirmó oficialmente que tanto la compañía como sus subsidiarias se mantendrán al margen de Sea Lion y que tampoco participan de actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las islas o sus alrededores.
La empresa reconoció, además, que mantuvo contactos con autoridades federales argentinas, que plantearon cuestiones relacionadas con la aplicación de la legislación civil y penal vigente, los proyectos para endurecer esas normas y las regulaciones para contratar con el Estado.
La determinación llega en plena ofensiva del Gobierno sobre las empresas involucradas en la explotación de recursos en el archipiélago. En septiembre, Milei envió al Congreso un proyecto para incrementar las sanciones contra quienes participen sin autorización argentina de actividades hidrocarburíferas en la zona en disputa.
En el centro de la controversia está Sea Lion, un yacimiento ubicado a unos 225 kilómetros al norte de las islas y descubierto en 2010. El proyecto es impulsado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum y contempla iniciar la producción durante 2028. Argentina rechaza su explotación por considerar que se desarrolla unilateralmente en un área sobre la que mantiene su reclamo de soberanía.
La escalada también comenzó a tener repercusiones en Londres. El gobierno británico confirmó esta semana ante el Parlamento que cualquier nueva licencia de hidrocarburos en las Malvinas requiere el consentimiento del secretario de Estado de Asuntos Exteriores británico, quien debe actuar conforme a la legislación vigente en las islas.
La respuesta llegó después de una consulta del conservador Lord Moynihan sobre si el Foreign Secretary había dado específicamente su consentimiento al programa de desarrollo y producción de Sea Lion. El gobierno británico evitó responder sobre ese caso particular y sostuvo que no realiza comentarios sobre licencias individuales.
Londres reiteró al mismo tiempo su postura histórica: considera que los habitantes de las islas tienen derecho a explotar sus recursos naturales y vincula esa facultad con el principio de autodeterminación. También afirmó que las autoridades isleñas son responsables del régimen regulatorio de hidrocarburos y que cumplieron sus procedimientos internos para Sea Lion, incluida la evaluación de impacto ambiental. Argentina rechaza esa interpretación y sostiene sus derechos de soberanía sobre el archipiélago y los espacios marítimos circundantes.
El nuevo episodio se produce después de varias semanas de creciente confrontación diplomática. Milei amenazó con recurrir a mecanismos internacionales para intentar frenar Sea Lion y el Reino Unido convocó a la embajadora argentina en Londres para expresar su rechazo a las medidas impulsadas desde Buenos Aires.
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