La Asamblea General Extraordinaria en el club terminó a los gritos y luego se denunciaron atentados en la casa del presidente Merelas, además de amenazas de muerte a los opositores. En lo futbolístico, espera por Muñiz.
La debacle no se detiene en la entidad de Gerli. Tres descensos consecutivos hasta caer en la últimas de las categorías de AFA y en lo institucional, una conducción vitalicia y cuestionada por sectores, que son sindicados como vinculados a intereses políticos ajenos al club. Más allá de estas diferencias, la crisis se ha instalado hace muchísimo tiempo en el Porve y no aparecen soluciones en el corto plazo.
Los gritos y acusaciones cruzadas de la última Asamblea General Extraordinaria derivaron en supuestas consecuencias. Por un lado, el presidente Enrique Merelas denuncia que le incendiaron su domicilio, que atentaron contra su familia y que no dará el brazo a torcer. Del otro, distintos socios, muchos de ellos enrolados en agrupaciones opositoras, que sostienen que son amenazados de muerte y que la actual conducción es lo más parecido a una dictadura.
A todo esto, el equipo marcha 16to. entre 18 en la tabla de posiciones de la Primera "D", con una campaña de cinco triunfos, tres empates y nuevo derrotas. Una sumatoria de puntos que lo hace mirar de reojo a los promedios, aunque de la desafiliación se no se habla por Gerli.
Los dirigidos por Marcelo Pascutti (foto), vienen de un 0 a 0 con Victoriano Arenas en Valentín Alsina, en otra mala producción y una vez más, terminando con jugadores menos por expulsiones. En este caso, Mariano Merelas por doble amonestación y Leandro Argüello por juego brusco, computando su tercera roja en el torneo.
Este lunes, a las 17, cierra el 2013 en condición de local, recibiendo a Deportivo Muñiz y despedirá la primera parte de la temporada, viajando a Rosario para enfrentar a Argentino.