Entre los vecinos de Villa Diamante y Villa Jardín crece el enojo por la falta de respuesta en torno a las inundaciones que padecen esos barrios de Lanús Oeste. Si bien los inconvenientes son de vieja data, denunciaron que “en los últimos anegamientos junto con el agua acumulada circulaban productos químicos como los utilizados en el curtido de cueros y también líquidos cloacales, por el desborde de los pozos ciegos”. Para el vecinalista Oscar García, los problemas comenzaron hace algunos años con el entubado del arroyo Millán y los ahora funcionarios Héctor Bonfiglio y Alicia Márquez conocen lo que ocurre en el barrio, porque antes de ocupar esos cargos formaron parte del Foro Hídrico, una entidad encargada de promover soluciones para esa zona, según manifestó García. Son varias las esquinas afectadas, Itapirú y Warnes se convirtió en la estrella tras las últimas tormentas al ganar las pantallas de los televisores. Otra intersección anegable es Manuel Maza y Murguiondo, mientras que Osorio, Pedraza y Molinedo también se tornan intransitables. “Desde la comisaría 5ta. hasta las vías es todo agua”, señaló uno de los lugareños para describir lo viven cuando llueve.
Perjudica a escuelas
Agregaron que cuando llueve con cierta intensidad los alumnos de las distintas escuelas instaladas en la zona no pueden concurrir a clases. Son los casos de la primaria 70, la Media 6, una escuela de adultos y los institutos San Miguel Arcángel, Cristo Redentor y la escuela para discapacitados San Francisco. Por ese inconveniente las empresas de colectivos cambian de recorrido. Para José Maio, que vive en Itapirú y Warnes el problema es que la mayoría de los sumideros están tapados y eso impide el escurrimiento de las aguas. En cambio, para Oscar Monjes afincado en Warnes y Osorio el desborde de los pozos ciegos multiplica los problemas. Destacó que “ese líquido pestilente circula por la vereda, con el riesgo que ello implica para la salud”. Por otra parte, se quejó porque “nos habían prometido colocar bombas depresoras para bajar las napas, pero esa tarea no se realizó”. En cuanto a los pozos ciegos, apunto que su desagote cuesta entre 400 y 500 pesos pero es una tarea casi inútil porque en pocas horas el agua de las vertiente vuelve.
Piden canal aliviador
La vecina Tapurco, que además es docente, no está dispuesta a esperar robras faraónicas para terminar con esa problemática. Por eso, propuso la construcción de un conducto aliviador por Warnes hasta el Riachuelo “para sacar el agua de la zona”. Sobre ese aliviador explicó que convergerían otros caños menores para evacuar las aguas de las calles transversales. Pero ese no es su único aporte. En la búsqueda de paliativos, comentó que compraron un cepillo para limpiar las cunetas y una palanca para destapar los sumideros. También se proveyeron de varios metros de cable telefónico que desecha la empresa de comunicación y con él cierran el paso vehicular, evitando así que el oleaje que producen lleve el agua al interior de sus viviendas. Asimismo, esa cuerda es utilizada por los que cruzan las calles anegadas y así evitar accidentes.

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