Con la derrota por la mínima diferencia ante el Matador, el conjunto que conduce Gabriel Schurrer acumula tres traspiés en fila entre Copa Libertadores (1-2 ante Olimpia) y torneo Clausura (1-3 con San Martín de San Juan).
Lanús no le encuentra la vuelta a la doble competencia. Una vez más, con una imagen deslucida y serios problemas en la generación de juego, perdió, en esta oportunidad ante Tigre, en condición de visitante y por la mínima diferencia. De esa manera, el Granate acumula tres compromisos con derrota entre Copa Libertadores y Torneo Clausura, pues viene del 1-2 ante Olimpia en Paraguay y el 1-3 frente a San Martín de San Juan en la Fortaleza de Guidi y Arias. En torno al certamen doméstico, el equipo que conduce Gabriel Schurrer dio un vuelco en la tabla de posiciones, pues hace una semana tenía a la mano la chance de ser único líder y ahora deambula por la mitad de las estadísticas con más dudas que certezas. Por eso, el plantel ya se pone a trabajar en lo que será la preparación de una semana corta, pues el viernes abrirá la quinta fecha del campeonato cuando visite en el estadio Unico de La Plata a Estudiantes. Sin embargo, todavía quedan resabios de lo que fue el duelo en Victoria, donde el local lo venció 1-0 con el tanto de penal que convirtió Diego Morales apenas arrancó el partido tras una falta que cometió Carlos Izquierdoz. Esa infracción que observó el árbitro Saúl Laverni, por más imperceptible que parezca, rubricó el fastidio del cuerpo técnico del visitante, y después de la derrota, el propio Schurrer señaló: “Es muy difícil analizar un partido en el que desde el comienzo un error termina condicionando todo”. Sin reacción A su vez, esa sensación se incrementó cuando al promediar el complemento, al propio Izquierdoz le ahogaron el grito de gol por la sanción de posición adelantada. “Chucho” sostuvo: “Yo no busco que me ayuden los jueces, sino simplemente que sean justos a la hora de cobrar, que traten de equivocarse lo menos posible”. Pero luego de la ventaja que consiguió Tigre, Lanús no encontró la forma de desnivelar y alcanzar el empate. Fueron más de 85 minutos en lo que el local manejó con criterio la pelota y el Granate padeció su carencia de profundización a la hora de salir obligado a buscar un resultado positivo. “No creo que el rival haya marcado su superioridad a lo largo del encuentro. Nosotros intentamos y no se nos pudo dar. Da un poco de bronca cuando se ve que el adversario no hizo muchas más cosas que uno para llevarse el triunfo”, destacó el entrenador.