El conjunto que conduce Gabriel Schurrer disputará mañana un nuevo amistoso en la Fortaleza de Guidi y Arias. El Granate llega con un triunfo sobre el elenco de Parque Patricios, aunque los habituales suplentes cayeron 1-0.
La expectativa sigue en pleno crecimiento. Cada vez falta menos para el arranque de la competencia que tendrá a Lanús en tres carriles distintos. Para la Copa Argentina quedan apenas 11 días, pues el martes 7 de febrero el Granate se medirá ante Barracas Central, en Salta. Tres jornadas después, el turno será para el torneo Clausura, en el que el conjunto que conduce Gabriel Schurrer abrirá el certamen cuando reciba a San Lorenzo en la “Fortaleza” de Guidi y Arias. Por último quedará el debut en la Copa Libertadores, campeonato en el que el elenco sureño intentará superar a lo largo del semestre los cuartos de final, instancia que le fue esquiva desde que juega el calendario internacional. Por lo pronto, para ese curso de acción se está entrenando. Y mañana deberá salir nuevamente a la cancha para chocar con Tigre, en lo que significará el primer duelo frente a un conjunto que milita en la Primera División. Antes de ese compromiso, Lanús dividió honores con Huracán. Los dos encuentros que se realizaron el miércoles corrieron con suerte dispar. En el primero el triunfo fue 2-1 para el local, mientras que en el segundo el que sacó a relucir su mejor juego fue el equipo de Parque Patricios, que venció por la mínima diferencia. Inicialmente Schurrer dispuso en la cancha a un once con mayoría de habituales titulares, a excepción del arquero Esteban Andrada. Es decir: Araujo, Izquierdoz, Quintana, Balbi; Fritzler, Pizarro; Valeri, Pereyra, Regueiro y Romero. Con un juego vistoso que por momentos hizo recordar a aquel plantel que secundó a Vélez en el primer tramo de 2011, el Granate insinuó un mejor manejo de pelota y supo desnivelar con las arremetidas del uruguayo Pereyra, la precisión de Valeri, y fundamentalmente con la cuota goleadora de Romero. Eficiente en el área rival, el delantero cordobés marcó los dos tantos que le permitieron al local obtener la victoria. El saldo negativo estuvo en el fondo, ya que Huracán tuvo un buen desempeño y complicó la tranquilidad de Lanús en más de una oportunidad. Por eso no extrañó que el juvenil Alejandro Quintana haya convertido el empate transitorio. El tridente ofensivo se destaca y vuelve a ilusionar, mientras que las desatenciones en la última línea son ya una moneda corriente que vislumbra dificultades para lo que será el semestre.
Con algunos suplentes fue derrota El panorama viró en el otro cotejo. Un Huracán más funcional, ejerció una mayor presión en el mediocampo, no le dio opciones de pase a su rival, y evitó que el ataque del equipo del Sur del Conurbano bonaerense sostuviese un fútbol vertical. El local fue monótono, sin ideas para hilvanar un contragolpe y lo terminó pagando caro en la red propia. Es que los dirigidos por Diego Cocca pusieron en el terreno a sus hombres que supuestamente serán titulares en el campeonato de la B Nacional. Entre ellos, el que no falló fue Javier Cámpora. Siempre despierto en los últimos metros, dejó sin respuestas a la defensa y superó en gran forma a la presencia de Agustín Marchesín. Así se fue un 1-0 que dejó más dudas que certezas en el plantel granate. Los once que ubicó Schurrer, además del portero oriundo de San Cayetano, fueron: Gastón Díaz, Paolo Goltz, Diego Braghieri, Marcos Pinto; Diego González, Eduardo Ledesma; César Carranza, Mauro Camoranesi, Juan Neira y Santiago Salcedo.