Familiares y allegados de la niña que tenía 10 años exigieron que no quede impune su muerte y pidieron una condena ejemplar para el camionero que la arrolló cuando se dirigía a la Escuela 28 de Avellaneda.
A dos años del asesinato de la pequeña Carla Calabria -la niña de 10 años arrollada por un camión cuando se dirigía a la escuela en Avellaneda- sus familiares, acompañados por organizaciones sociales y referentes políticos del distrito, realizaron una conmovedora marcha para pedir que el crimen no quede impune.

El próximo 17 de mayo, en los Tribunales de Lomas de Zamora, un camionero será juzgado por el "homicidio culposo" de esta menor, a la que atropelló y mató cuando iba rumbo a su escuela y se disponía a cruzar la avenida Hipólito Yrigoyen al 1500, en Avellaneda.

El jueves pasado se cumplió el segundo año de este lamentable hecho, motivo por el cual una importante columna de manifestantes marchó desde la Escuela Nro. 28, en la que la niña cursaba 6º grado, hasta la esquina de Casacuberta e Hipólito Yrigoyen, donde exigieron que Luis Alberto Velázquez Ayala (el chofer de nacionalidad paraguaya) "pague con pena de prisión, ya que no la atropelló, la asesinó".

En diálogo con este medio, José Almeyda, abuelo de la víctima, manifestó que "nos acompañó gente del Consejo Escolar y el Concejo Deliberante de Avellaneda, las Madres del Dolor, la comunidad educativa de la escuela de Carla y muchos vecinos". "Unos días antes a la manifestación -continuó el abuelo- me reuní con el intendente (de Avellaneda, Jorge Ferraresi) y le comenté que faltan semáforos y cámaras de seguridad en Pavón y Casacuberta, donde después de mi nieta murieron otras personas por accidentes de tránsito".

Asimismo, Almeyda se refirió a sus expectativas de cara al juicio que comenzará en dos semanas. "Lo único que quiero es que se haga justicia y no quede impune la muerte de mi Carlita".

Por su parte, la abuela de la víctima, Esther Pellejero, aguarda que durante el juicio se tengan en cuenta muchos de los agravantes que ocurrieron, como que "quiso escaparse tras asesinar a Carla; que una vez que consiguió que lo liberaran se fue a Paraguay y allí permaneció once meses escondido" hasta que lo capturaron y fue extraditado al país para comenzar el juicio.