Los vecinos y agrupaciones políticas cuestionan la construcción de un complejo de viviendas en el predio de la ex fábrica.Dicen que la historia del barrio no se negocia.
La dirigente de Libres del Sur Lanús, Isadora Fiesta, emitió un comunicado donde reza que “como es sabido en el barrio de Valentín Alsina se preveía la construcción de un complejo habitacional de 2500 viviendas a manos de Electroingeniería, pero la historia del barrio no se negocia.
A fines de mayo en un comunicado oficial anunciaba que con el firme objetivo de llevar adelante un cambio por demás significativo para la ciudad de Valentín Alsina, se puso en marcha con la firma del convenio entre el municipio de Lanús y la empresa, mediante el desarrollo del ambicioso emprendimiento urbanístico a realizarse en el predio de la ex Campomar, denominado Nuevo Valentín Alsina, pero a partir del relato oral en el barrio, se fue escribiendo otra historia de búsqueda, de memoria, verdad y justicia, banderas de lucha que reúnen a un grupo de vecinos de Lanús que se organizaron y que colectivamente realizaron un trabajo de investigación minucioso. Un trabajo de reconstrucción histórica, de reparación”, indicó.
Según relató, “paradójicamente el proyecto emplazado en la vieja fábrica se llama Nuevo Valentín Alsina. Lo nuevo, por lógica, suplanta lo viejo Sin embargo, no negociamos la memoria. Es parte de nuestra historia y no vamos a renunciar a nuestras banderas. Adherimos a la lucha que vienen dando en la comisión y solicitamos que se investigue a fondo. Por esa razón se presentó en la Cámara Federal de La Plata un Amicus Curiae”.
A través de un comunicado de prensa, la Comisión de Vecinos de la ex fábrica Campomar pidió “constituir una comisión investigadora independiente, reclamando que se abran los archivos de la municipalidad de Lanús y de las comisarías, recogiendo los testimonios de sobrevivientes, familiares y testigos”.
Y señalaron que “en Lanús desaparecieron comisiones internas, cuerpos de delegados y activistas gremiales; la primera responsabilidad que hay que revisar es la de las patronales que armaron las listas de desapariciones junto con los burócratas sindicales de aquella época y que, incluso hoy ocupan cargos en los concejos deliberantes, parlamentos, en las organizaciones sindicales y en las propias CGT”.