La promesa de reparación y puesta en valor del Transbordador del Riachuelo Nicolás Avellaneda, un coloso de metal que es verdadera postal del curso de agua y que dejó de funcionar en 1960, será realidad .
La promesa de reparación y puesta en valor del Transbordador del Riachuelo Nicolás Avellaneda, un coloso de metal que es verdadera postal del curso de agua y que dejó de funcionar en 1960, será realidad de acuerdo a anuncios de Vialidad Nacional, a cargo de su mantenimiento, cuando se concreten los trabajos de adecuación de la cabina, la plataforma transbordadora y de los elementos complementarios, más adecuación del tendido eléctrico de la sala de máquinas y del tablero de control de la barca. Entonces, el pasaje que sirvió para unir Isla Maciel con el barrio de La Boca, y que otrora hasta transportaba mercaderías y coches, volverá a ser centro de atracción turística, todo un símbolo para la gente de la orilla sur. Se respetará la construcción original, priorizando medidas de seguridad y control para vecinos y turistas. El presupuesto estimado para las tareas pendientes es de 17.809.386 pesos, y se estima que la restauración estaría concluida antes de fin de año. En tanto, continúa en la zona la actividad de las barcazas, que inclusive utilizan alumnos de varias escuelas.