Todo lo que no mata fortalece”, reza el refrán, y vaya si es aplicable a la realidad que vive Talleres, a puro vértigo y emociones, mientras no pierde de vista la parte más alta de la tabla, con el objetivo de máxima incluido: salir campeón. ¿Y por dónde empezar?. Una de las grandes dudas era descifrar, en caso de contar con un penal a favor, quién sería su ejecutante, dado que el capitán y máximo referente del plantel, Raúl Pérez, venía de marrar en tres oportunidades. La incógnita se develó antes del cuarto de hora, cuando con autoridad, y alma de caudillo, Pablo Trento tomó el balón y convirtió, desde los doce pasos, su primer gol con la albirroja. El otro tema preocupante, era saber cómo reaccionarían los jugadores y el público ante el feo momento por el que pasó Norberto D’Angelo en los días previos, cuando por un malentendido quedó perjudicado notablemente y detenido de manera injusta en Pergamino durante dos días, más tiempo del que se preveía. Y nada, no sólo el público se comportó de la mejor manera, sino que además, cuando el equipo abrió el marcador, los jugadores corrieron a abrazar al entrenador, como forma de brindarle un respaldo irrestricto, por si en algún momento éste pensó en alejarse de la conducción técnica. Fíjese si son pocas las cosas que le pasan a Talleres entonces, eso sin contar lo de las lesiones (ahora tarda en volver el “Pastor” Gastón Viqueira), pero con un temple renovado cada día, que tuvo su punto cúlmine en la agobiante tarde dominguera, al dar cuenta de “JJ” Urquiza en apretado final (que en debió serlo), para quedar ahí nomás a un punto de Liniers. Ah, y con la algarabía de un “Chinito”, Maximiliano Rodríguez, quien al igual que Trento “debutó” rompiendo redes rivales, con un golazo muy festejado. Felicidad Es lo que mostró el volante Pablo Trento, quien nos contó que “era para nosotros clave ganar este partido como fuera, no solo porque veníamos de una derrota, sino por lo que pasó con el técnico y porque además sabíamos que había ganado Liniers”. El hombre del “raro peinado nuevo” aseguró que “habíamos quedado que quien se tuviera fe en el momento patearía el penal, yo me la tuve, por eso tomé la pelota y decidí darle yo”. Dijo también que “es cierto que terminamos un poco apretados, pero es que en el primer tiempo hicimos un gran desgaste y el calor era insoportable, por eso lo sentimos un poco más, pero nos llevamos con justicia los tres puntos”. Emocionado El estado en que se lo pudo ver a otro de los volantes del conjunto de Norberto D’Angelo, Agustín Pagliere, quien volvió a la titularidad tras algunos partidos en el banco, y sintió, una vez más el cariño del público “Tallarín”, para decirnos que “la verdad es que la gente de Talleres me sorprende día a día, por este cariño que me tiene y que a mí en lo personal me obliga a redoblar esfuerzos para darle todo a este equipo”. Agregó que “siempre recordaré con mucho cariño a la gente de Talleres, que en realidad me hizo sentir que no me equivoqué en quedar aquí otra temporada, con el único objetivo de devolverle al club una categoría superior, ya que por historia, nombre y plantel, no merecemos estar en la C”. Ahora se viene Central Córdoba de visitante (sábado a las 17), en lo que será otra prueba de fuego, Pero eso será motivo de un análisis con el correr de los días que quedan. Por ahora, Talleres sigue mostrando estar más vivo que nunca, y con el ánimo bien arriba para sobreponerse a cualquier adversidad.