Lanús pateó el tablero. Lo que había comenzado en el transcurso de la semana como un rumor que cada vez se sentía con mayor fuerza, el miércoles por la noche se concretó en los papeles y ayer fue una realidad. El delantero Teófilo Gutiérrez es nuevo jugador del Granate para disputar la fase final de la Copa Libertadores. Sí, luego de las complicaciones con la indisciplina en la Academia, el club sureño suma a sus filas al atacante colombiano para intentar hacer historia en el certamen internacional. No fueron sencillos los trámites burocráticos que intervinieron en la contratación, pues la prioridad del futbolista antes de recalar en el plantel que conduce Gabriel Schurrer era que la institución de donde precede le salde una deuda que tiene con él desde diciembre pasado. Por eso, en vez de rubricar la firma de forma tempranera, los directivos de Lanús tuvieron que aguardar que lleguen los cheques vía Avellaneda y así sí entablar la conversación que decantó en el arribo del colombiano. El traspaso es por poco más de dos meses y Gutiérrez sólo saltará a la cancha para afrontar la Copa. Es decir que de acuerdo a lo que avance el Granate, el delantero podrá jugar dos, cuatro, seis y hasta ocho encuentros si es que alcanza la final. Por lo pronto, llega sin cargo y sin opción de compra. Es pura y exclusivamente para la Libertadores.
Un arribo con polémica Fue mucha el agua que corrió debajo del puente en Lanús. Fundamentalmente en torno a las repercusiones que iban a considerarse en la plantilla con la llegada del cafetero. Su salida de Racing fue abrupta y en malos términos a partir de varios actos de indisciplina que tuvieron su punto más álgido el fin de semana pasado luego de la caída de la albiceleste a manos de Independiente en el clásico de la ciudad. El conflicto en el vestuario, las discusiones con sus compañeros y el corolario de haber sacado un arma de aire comprimido para amedrentar a sus colegas fue un acto que colmó la paciencia en la Acamedia. Por eso su desvinculación. Y si bien Lanús le abrió de par en par las puertas, hubo reticencias. Las palabras las empalma el mediocampista uruguayo Mario Regueiro: “Es un gran jugador, con mucha calidad técnica, pero si viene tendrá que amoldarse a las reglas del vestuario y no el vestuario a sus reglas. Este es un grupo unido que deberá mantenerse así para pelear por cosas importantes”.