La prohibición de venta y uso de pirotecnia está instalada en Avellaneda hace un año y medio, nunca se cumplió y menos en las canchas de fútbol y calles aledañas ante algún evento, inclusive gremial.
La famosa pirotecnia cero, es difícil de alcanzar y los pocos controles así lo demostraron.
En Lanús, en octubre de este año, tras largos debates y acuerdos con los proveedores de fuegos de artificios, se llegó a una ordenanza consensuada que no alcanzó a todos los mecanismos de estruendo.
En ambos casos, intevinieron padres de chicos autistas y vecinos defensores de las mascotas.
También en Lanús, hubo pirotecnia en los encuentros deportivos y, hasta una gran polémica en la zona Oeste en la celebración de una fiesta patronal.
Empero, en Avellaneda hubo pocos heridos por pirotecnia el año anterior, si por utilización de armas de fuego y hasta una niña muerta en Villa Tranquila. Las recomendaciones desde los municipios, son desoídas, mayormente.