Tras décadas de abandono. La fábrica, que estuvo a la vanguardia tecnológica en Sudamérica, dará paso a un nuevo proyecto de desarrollo logístico.
Comenzaron las tareas de demolición de la ex Cervecería Bieckert en Llavallol, el complejo industrial que durante casi un siglo se erigió como el principal motor económico y símbolo de pertenencia de la zona. El operativo, que incluye maquinaria pesada para el desmonte de las naves principales y estructuras de hormigón, marca el cierre definitivo de un capítulo fundamental en la historia del patrimonio industrial de Lomas de Zamora. Según trascendió, el terreno será destinado a la construcción de un moderno centro logístico, acorde a las demandas actuales del sector productivo.
La historia de la Bieckert en Llavallol se remonta a principios del siglo XX. Fundada originalmente por el inmigrante alemán Emilio Bieckert, la firma decidió trasladar su producción a este predio para aprovechar la calidad del agua de la zona y la estratégica conexión ferroviaria. En su apogeo, la planta no sólo fue una de las más grandes de Argentina, sino de toda Sudamérica. Sus instalaciones contaban con tecnología de punta para la época, incluyendo sistemas de refrigeración pioneros y una capacidad de embotellado que abastecía a gran parte del mercado interno y de exportación.
Para los vecinos de Llavallol, la Bieckert fue mucho más que una fábrica. Su presencia fomentó el crecimiento de barrios periféricos, la creación de escuelas y el fortalecimiento de instituciones sociales vinculadas a los trabajadores de la maltería. La sirena de la fábrica marcaba el ritmo cotidiano de la localidad, y su imponente arquitectura era la referencia visual indiscutida para quienes ingresaban al partido desde la zona sur.
A pesar de los intentos de diversos sectores de la comunidad por preservar el edificio o convertirlo en un espacio de valor patrimonial, el deterioro estructural acumulado tras años de inactividad -especialmente luego del cese de producción a fines de la década del 90- hizo que los proyectos de recuperación resultaran inviables.
La demolición contempla la remoción de los grandes tanques, las torres de enfriamiento y los pabellones de producción. Si bien la desaparición de los edificios genera nostalgia entre los habitantes de mayor antigüedad, desde los sectores de planeamiento urbano destacan que la reconversión del lugar hacia un polo logístico atraerá nuevas inversiones y generará puestos de trabajo, reactivando un predio que se encontraba en estado de abandono y riesgo de derrumbe.
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