Los problemas para Banfield no se terminaron con el descenso y ayer el
vicepresidente, Marcos Acuña, que se había hecho cargo del club el
martes, decidió alejarse de su cargo por las amenazas sufridas.
Banfield tocó fondo. O eso es lo que esperan los hinchas del Taladro, porque no quieren caer más bajo. Es que la situación en el club albiverde empeora con el correr de las horas y a menos de una semana del descenso ya se suscitaron la renuncia de Carlos Portell y, ayer el alejamiento de Marcos Acuña, que a poco de asumir decidió dar un paso al costado por la amenazas sufridas.
"Cuando me sumé a trabajar para Banfield lo hice de corazón. Me banqué todo: los insultos, la descalificación permanente, las amenazas hacia mi persona. Ahora se llegó a un límite: amenazaron de muerte a mi familia para que renuncie a la Presidencia del club. No puedo arriesgar la vida de mis seres queridos por la ambición de un sector político minoritario, que no tiene ningún tipo de escrúpulos. Por eso presento mi renuncia al cargo de Presidente del Club Atlético Banfield, en forma indeclinable", manifestó Acuña ayer por la tarde a través de un comunicado.
Sólo cinco días transcurrieron desde que el triunfo de San Lorenzo en el Nuevo Gasómetros generó el llanto de los miles de hinchas del Taladro, que tras diez años en Primera División vuelven a la segunda categoría del fútbol argentino. Sin embargo, este duro golpe traje muchas consecuencias en el club como la confirmada renuncia del presidente y, por lo tanto, la asunción el vice Marcos Acuña.
Pero este cambio no trajo tranquilidad en Banfield ya que el miércoles por la tarde, la flamante máxima autoridad de la institución recibió una amenaza de muerte en la que se destacaban detalles sobre sus movimientos. Ante esta complicada situación que vivió Acuña, ayer confirmó su alejamiento del club con un comunicado.
"Apenas asumí como presidente, tenía mucha ilusión con poder armar un equipo de fútbol para en un año volver a Primera, de donde nunca nos deberíamos haber ido. De ninguna manera puedo seguir en el Club después de las amenazas a mi familia. Es increíble que se haya llegado a este nivel de violencia. Es tremendo que la agrupación opositora haya realizado en la noche de ayer escraches en los domicilios particulares de los integrantes de la Comisión Directiva", explicó Acuña en la carta en la que notificó su decisión.
Esta repentina salida del flamante presidente generaría la asunción de Héctor Marchetta, que hace poco reemplazó a Marcelo Martínez en la vicepresidencia segunda de la institución. Marchetta es médico y se desempeña como director de la Unidad de Pronta Atención (UPA), que funciona en Lomas de Zamora.
Si el vice segundo no acepta este cargo, la Comisión Directiva deberá elegir entre sus integrantes al nuevo titular del club, tal como indica el estatuto. El llamado a elecciones sólo resultará necesario en caso de que renuncien nueve de los integrantes de la mesa chica. Hasta el momento, sólo hubo cuatro bajas (Carlos y Pablo Portell, Rafael Soler y Acuña), sumada a la dimisión de Pablo Viggiano, que oficiaba como vocal suplente.
En este clima, un grupo de simpatizantes y socios del elenco del Sur se movilizaron a la sede de Banfield para reclamar la dimisión del resto de la Comisión Directiva y el adelantamiento de las elecciones. Fueron cerca de 800 hinchas que se autoconvocaron a través de las redes sociales y se concentraron en Maipú y Alsina de forma pacífica.
Luego de esta manifestación, un pequeño grupo de 100 personas decidieron recorrer las calles de Banfield y Lomas para visitar las casas de los dirigentes (incluida la del ex presidente Portell) y realizar allí escraches que incluyeron cantos e insultos.