Una imagen vale más que mil palabras dice el refrán que el domingo volvió a describir los graves problemas hídricos que sufren los vecinos de Lomas de Zamora, que ya no distingue entre zonas de periferia y centrales. El agua parece haber nivelado todo, incluso las críticas hacia la gestión de Martín Insaurralde, que en ocho años de gobierno no ha podido resolver este flagelo, que muchos recuerdan que vienen sufriendo hace más de tres décadas.
La torrencial lluvia que cayó en la madrugada del domingo sobre el Conurbano hizo que muchas zonas parecieran hundirse a medida que pasaban las horas. El lento descenso de las aguas, producto de sumideros obstruidos, arruinó casas, vehículos y dejó calles y veredas sumidas en la mugre, según los testimonios.
El icónico paso bajo nivel de Temperley sigue sin solución. Aunque el agua no llegó a cubrirlo por completo, más de la mitad del túnel quedó bajo agua, hecho que generó serias complicaciones en el tránsito.
“El municipio debería darle prioridad a los temas importantes y no gastar recursos en asfaltar calles adoquinadas por ejemplo. Importante sería asfaltar las calles de tierra para llevarle dignidad a la gente o resolver el tema de las inundaciones que afectan a tantos barrios y se producen todos los años”, dispararon desde la asociación vecinal Fuenteovejuna.
En Banfield Este, en tanto, se quejaron por sumideros destrozados, como también por la falta de limpieza de los mismo, ya sea por causas naturales, como tierra u hojas, aunque también reconocieron cierta responsabilidad de quienes arrojan inescrupulosamente botellas, bolsas y otros elementos a la vía pública.
La bronca explotó y se acrecentaba a medida que subía el nivel del agua. En todos lados volvían a recordar: “Puerto Madero no se ha inundado y por eso nuestro Intendente no se enteró de lo que está pasando”, ironizaron más de uno.<CD>En pleno centro de Temperley Este, a la altura del Club ECA, las calles terminaron convertidas en ríos caudalosos que parecían llevarse autos. El mismo panorama se vio en Cerrito y Madame Curie; en Lamadrid y Lugano; o en Levalle y Pedernera.
Frentistas de la calle Brandsen al 200, aseguraron que se convirtió en “una laguna” que provocó que el agua ingresara a las casas.<CD>Habitantes de Santa Catalina aseguraban que “con cada lluvia estamos un poquito peor”; y muchos cuestionaban dónde iban el dinero que recauda el Estado con la Tasas de Servicios Generales “cada vez más cara”.
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