Reuniones abiertas con los socios para explicar el presente del club es la metodología del mandamás, con el objetivo de transparentar los números de una entidad que aprovecha su estadía en Primera para seguir desarrollándose.

Alberto Lecchi cumplió sus sueños como cineasta a nivel mundial, pero lo que dicta el corazón y le canta el sentimiento es concretar los anhelos de Temperley, la institución que preside desde hace poco más de un año, luego de la renuncia como titular de la entidad de Hernán Lewin.

Como dirigente del fútbol trata de darle un enfoque social fuerte al Celeste. En este sentido, el mandamás realiza reuniones abiertas con los socios mensualmente y da cuenta de cada detalle que hace más grande al club de Turdera no solo en la región, sino dentro del deporte de nuestro país.

Y detrás de un sueño está Lecchi y sus compañeros de comisión directiva: el jardín de infantes de la institución está cerca de ponerse en marcha, para dar aún más vida y color a una región que con el correr del tiempo se va tiñendo de celeste.

“Fue una inquietud nuestra, ediliciamente queremos hacer una entidad de buena calidad a nivel educativo, que pueda transmitir valores desde marzo de 2018, con apoyatura en inglés y en deportes. Le queremos devolver algo cultural y social al barrio, porque se trata de nenes de 2 a 5 años que tratarán de tener no sólo la identidad del valor, sino la camiseta puesta del club para sentirse parte y portar un sentimiento. Ojalá que con el tiempo logremos tener la Escuela Primaria”, soltó el presidente en ejercicio en diálogo con El SurUrbano.

Mano a mano, Lecchi planteó que para Temperley la permanencia en Primera División significó “un volver a vivir” y un “respiro en todo sentido”, puesto que desde lo económico se puede “seguir construyendo un club sólido, con superávit, como viene siendo” y agregó: “Nuestro presupuesto depende en un 80 por ciento de lo que se percibe por derechos televisivos. Si se hubiese descendido, el ingreso sería infinitamente menor y se habrían caído varios proyectos. Continuamos soñando cosas grandes, como un campo de deportes para que el fútbol se traslade ahí y no tenga que mudarse a otro lado”.

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