La beba nació prematura y sufría de ductus arterioso permeable. La
intervención se realizó en el hospital provincial Gandulfo debido a lo
riesgoso que es un traslado en estos casos.
Una beba prematura fue operada a los 15 días de vida de una cardiopatía congénita en el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora.
La cirugía duró 45 minutos y fue realizada por un equipo del Hospital de Niños de La Plata, que se trasladó especialmente para realizar la intervención y no mover a la beba, debido a su delicado estado de salud.
El traslado de un equipo especializado para realizar una cirugía de un hospital provincial a otro forma parte de la política del ministerio de Salud provincial y se enmarca en el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas.
Actualmente la beba se recupera y seguirá internada por tiempo indeterminado en la sala de neonatología del hospital Gandulfo.
“Desde marzo de 2010 hasta ahora operamos a más de 1100 bebés de cardiopatías congénitas en los hospitales públicos de nuestra Provincia”, anunció el ministro de Salud provincial, Alejandro Collia, y afirmó que “cada vez que operamos a un prematuro por una cardiopatía estamos luchando contra la mortalidad infantil, porque son enfermedades que no se reducen pero que en un 80 por ciento pueden operarse”.
La beba nació el 16 de agosto, en la semana 33 de gestación, y con una enfermedad llamada ductus arterioso permeable, una cardiopatía congénita que afecta al 10 por ciento de los bebés prematuros. Se trata de un conducto que comunica el sistema arterial pulmonar y la arteria aorta durante la vida fetal y que cuando el bebé nace debería cerrarse naturalmente.
La operación fue realizada este sábado por el equipo de cirugía cardiovascular del Hospital provincial de Niños de La Plata, que encabeza el cirujano cardiovascular Carlos Antelo, y consistió en cerrar el conducto del ductus. La doctora del hospital Gandulfo, Graciela Pete, explicó que para poder realizarse la operación acondicionaron la sala de neonatología como un quirófano. “Acá no se realizan estas cirugías, pero el traslado era peligroso porque la beba tiene pocos días y es complicado el movimiento de la ambulancia y sacarla de la sala donde está, con respirador”, afirmó Pete.
La nena, de quien no trascendió el nombre, sigue internada con respirador y en incubadora, recuperándose. “La cirugía salió muy bien, pero todavía hay que esperar para ver cómo evoluciona”, aseguró la doctora.
Cuando nació la beba pesó 1,920 y ahora pesa 1,680. Pete dijo que “la idea es que vaya recuperando peso de a poco y poder darle el alta cuando pueda alimentarse por sí sola”. Los síntomas del ductus abierto son dificultad respiratoria y soplo cardíaco y pueden llevar a la muerte a los recién nacidos.
La doctora Cristina Alegrucci, responsable de la Red Provincial de Cardiopatías Congénitas, explicó que las cardiopatías congénitas afectan a entre el 30 y 60 por ciento de los prematuros y a 1 de cada 2 mil recién nacidos. Y constituyen la primera causa de mortalidad por malformaciones entre los niños menores de 1 año. A nivel nacional nacen con estas patologías cerca de 7.000 niños cada año, de los cuales unos 3 mil corresponden a la provincia de Buenos Aires.
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