Durante la misa celebrada en la plaza Alfonsín junto a fieles de las 60 comunidades parroquiales, el prelado lomense exhortó a la feligresía a "no cerrarse a la capacidad de amar, a compartir lo que uno tiene para que otros tengan una vida más digna y más justa".
"Cuando el pan se acumula en pocas manos, cuando nos encerramos en la ambición y la comodidad, cuando nos dejamos encerrar por el egoísmo, o la actitud soberbia de 'salvarme yo solo', el afán de amarrocar, o el mero hecho de no importarme que otro prójimo pase necesidad, entonces no parece cumplirse la voluntad de Dios en nuestra tierra", agregó Lugones ante la multitud.
Al reflexionar sobre el texto de la multiplicación de los panes, el obispo recalcó que "este relato nos muestra un Jesús atento a las necesidades de su pueblo, porque la voluntad de Dios es que todos puedan partir su pan con dignidad y que es posible que alcance para todos".
En ese sentido, subrayó que "cuando el pan se comparte y se reparte se convierte en una forma de encuentro que es lo que realizó Jesús".
Lugones, jesuita como el Papa Francisco, insistió: "La Eucaristía es capaz de ir abriéndonos a la solidaridad y a la misión, pero tengamos presente que no es suficiente comulgar, es necesario hacer la comunión con los hermanos. La verdadera comunión con Cristo se plasma en la caridad y me lleva a ser dócil a las inspiraciones del Espíritu para obrar el amor".
Finalmente, el pastor diocesano señaló que "la fiesta del Corpus es la fiesta de la comunión que se visibiliza en comunidad. Una comunidad peregrina que muestra la alegría que trae Jesucristo Resucitado, una comunidad que sale a caminar mostrando a todos su tesoro más valioso: Jesucristo".