El intendente Giustozzi les había prometido que sacaría a los intrusos y recuperaría el centro asistencial, pero después de conseguir su reelección se olvidó del problema, que afecta a más de 50 mil personas.
La ciudad de Claypole, donde viven unos 50 mil habitantes, no cuenta siquiera con una sala de primeros auxilios para poder resolver una urgencia. Esta realidad podría haber sido diferente si el gobierno de Almirante Brown se decidiera a recuperar la Sala Salaberry, que desde hace 18 años no funciona, y su edificio se encuentra usurpado.

Hasta el 2011, referentes vecinales dialogaban con el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, para recuperar el centro asistencial, sin embargo, todo se diluyó después de las elecciones.

Sobre el inmueble, ubicado en Salaberry y Félix Lora, pesa una hipoteca de más de 50 mil dólares, por lo que los vecinos analizan apelar a la vía judicial para recuperarla.

Quienes necesitan acudir al médico deben dirigirse al Meléndez u Oñativia, o a unidades sanitarias de Solano, Quilmes o de Don Orione.

"Una necesidad"

Héctor Mazzei, presidente de la Junta de Vecinos Independientes de Claypole (JUVEICLA), señaló que "existe una necesidad y hay que darle una respuesta".

"A 50 metros de la Sala Salaberry está la Escuela Nº 10, pero en la actualidad deben irse a vacunar al Club Claypole", precisó.

En nuestra redacción, Mazzei aseguró que "voy a iniciar una causa judicial porque es la última alternativa que nos queda".

Entretelones

La historia comienza en 1932, cuando la firma Zur Zapiola y Celedonio Flores donaron el inmueble a la Sociedad de Fomento de Claypole, hoy desaparecida.

En el lugar, además de la salita funcionó también la comisaría del pueblo, un centro cultural y biblioteca y una Escuela Técnica.

Misteriosamente, a mediados de los '90, se solicita un segundo testimonio de la escritura con el propósito de llevar el gas. Para ello tomaron una deuda de cerca de 30 mil dólares, que hoy continúa impaga.

Hace 20 años, el interventor de la Sociedad de Fomento, Juan Carlos Báez, nombra a Ofelia Fernández para que se encargue de la salita. Según explica Mazzei, hoy sus hijos siguen usufructuando el lugar.