Especialistas de la Universidad de San Diego llegaron a una contundente conclusión ante el elevado número de smartphones per cápita entre el segmento joven: afectaron la salud mental de la denominada "Generación iGen".
En una investigación realizada por Jean M. Twenge, Thomas Joiner y Megan Rogers y publicada en la revista Psychologal Science, los autores afirman que el uso de teléfonos inteligentes elevó un 71 % la incidencia de suicidio en gente con depresión dentro del universo observado.
Los estudios se apuntalaron al hacer el cruce de problemáticas de raza y etnia, economía y privilegios sociales y como respuesta a las hipótesis iniciales se concluyó que la depresión es una suma de muchos factores pero que lo determinante está en la identificación de la iGen, la generación que nació después de 1995, y que presenta problemas muy específicos de salud mental.
"Todos los signos apuntan a la pantalla", describen los especialistas en el análisis realizado en el cierre del trabajo.
Entre los justificativos para argumentar sus dichos manifiestan que comprobaron que los adolescentes que pasaron más de cinco horas diarias en línea vía smartphone tuvieron más problemas de salud mental. En concreto, el 71 por ciento tuvo más probabilidades de pensar en suicidarse que aquellos que sólo pasaron una hora al día pegados al teléfono.
Además agregaron que se produce un círculo vicioso: pasar tiempo en línea causa depresión y la depresión lleve a estar más tiempo en línea.