La compañía trabaja en un dispositivo con cámaras, micrófonos y funciones basadas en inteligencia artificial que buscará competir con Meta y Google.
Apple avanza en el desarrollo de sus primeras gafas inteligentes y proyecta su lanzamiento para finales de 2027, el cual estará centrado en la inteligencia artificial y la interacción por voz, con Siri como eje de la experiencia, en una apuesta que busca competir con las propuestas de Meta, Google y Samsung en un mercado cada vez más disputado.
Las gafas, conocidas internamente bajo el proyecto N50, llegarían con un precio estimado de entre 200 y 500 dólares en Estados Unidos. La estrategia de Apple apunta a ofrecer un producto más accesible y ligero que los visores de realidad mixta, priorizando funciones cotidianas y una integración profunda con el ecosistema del iPhone, destacaron distintas fuentes de información en las redes sociales.
Uno de los aspectos más distintivos será su diseño en los que la compañía evalúa diferentes estilos de montura, desde modelos rectangulares de mayor tamaño hasta variantes más compactas, con opciones de colores como negro, azul océano y marrón claro. El objetivo es combinar tecnología y moda para ampliar el atractivo comercial del producto.
Las gafas incorporarán cámaras ovaladas orientadas verticalmente, integradas en los laterales de la montura. Estos sensores permitirán capturar imágenes y videos, además de analizar el entorno para habilitar funciones inteligentes vinculadas a la inteligencia artificial y al reconocimiento contextual.
El hardware también incluirá micrófonos y altavoces integrados, permitiendo realizar llamadas, escuchar música y recibir información sin necesidad de utilizar auriculares adicionales. Esta configuración transformará al dispositivo en una extensión permanente del smartphone, con acceso constante a servicios y contenidos digitales.
La gran protagonista será Siri. Apple trabaja en una renovación profunda de su asistente virtual para convertirlo en una herramienta más conversacional y contextual gracias a nuevas capacidades de inteligencia artificial. Las gafas permitirán interactuar mediante comandos de voz para solicitar indicaciones, gestionar notificaciones, responder mensajes o consultar información en tiempo real.
A diferencia de otros proyectos del sector, la primera generación no incorporaría pantallas de realidad aumentada en las lentes. La decisión responde a la intención de reducir peso, complejidad y consumo energético, apostando inicialmente por una experiencia centrada en la voz y la asistencia inteligente antes de avanzar hacia funciones más inmersivas.
El cronograma original contemplaba una presentación a finales de 2026, pero Apple habría decidido retrasar el lanzamiento para perfeccionar el software y garantizar una experiencia de uso más madura. Las principales dificultades del proyecto no estarían relacionadas con el hardware, sino con el desarrollo de las capacidades de inteligencia artificial que impulsarán al dispositivo.
Más allá de competir con las gafas inteligentes de Meta o los futuros productos impulsados por Google, Apple también busca posicionarse en el negocio global de la óptica. La compañía considera que el mercado de gafas, valuado en unos 200.000 millones de dólares anuales, ofrece una oportunidad estratégica para combinar diseño, tecnología e inteligencia artificial en una nueva categoría de productos que podría convertirse en una de las más relevantes de la próxima década.
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