
Sony acaparó todas las miradas en la previa del comienzo del IFA de Berlín de este viernes con sus nuevos teléfonos móviles inteligentes de gama alta, Xperia Z5, Z5 Compact y Z5 Premium, con los que pretende no sólo sobrevivir sino ganar protagonismo en la disputada y compleja industria de la movilidad.
El Xperia Z5, de 5,3 pulgadas, es nuevo por dentro, da un ligero giro en el diseño e incorpora un sensor de huella digital en su botón de encendido que permite desbloquear el teléfono y autorizar transacciones.
Su cámara, de 23 megapíxeles, enfoca en 0,03 segundos. En su interior hay un procesador Qualcomm Snapdragon 810 de 8 núcleos, 3 gigas de RAM y 32 gigas de almacenamiento.
Por primera vez, Sony amplía su familia de gama alta con un tercer componente: Xperia Z5 Premium, cuya característica más destacada es una pantalla 4k de 5,5 pulgadas.
También destacó el Z5 Compact, un teléfono con pantalla más pequeña pero que comparte con Z5 y Z5 Premium el sensor de huellas, el procesador, la carga rápida, la resistencia al agua y las cámaras.
La supervivencia de su división móvil dependerá en gran medida de cómo funcionen sus nuevos terminales en el mercado.
El consejero delegado de Sony, Kazuo Hirai, reconoció que en la reestructuración por la que pasa la compañía ha habido que tomar "decisiones difíciles" para lograr un equilibrio entre lograr el crecimiento y conseguir una "cultura de innovación agresiva".