El avance de la conducción autónoma acelera en Estados Unidos y China, aunque todavía persisten problemas técnicos, regulatorios y de seguridad.
Elon Musk volvió a proyectar un futuro dominado por vehículos autónomos y aseguró que, "dentro de una década, el 90% de las distancias recorridas serán gestionadas por inteligencia artificial", por lo que conducir un auto manualmente será una práctica minoritaria en apenas diez años.
La afirmación fue realizada durante la "Samson International Smart Mobility Summit", en Tel Aviv, donde Musk insistió en que la conducción autónoma total llegará mucho antes de lo que estiman la mayoría de los especialistas de la industria. Sin embargo, expertos, organismos internacionales y fabricantes advierten que todavía existen obstáculos técnicos y regulatorios que dificultan ese escenario.
El desarrollo de vehículos autónomos avanzó con fuerza desde el salto de la inteligencia artificial generativa en 2022. Aun así, los sistemas continúan enfrentando problemas en situaciones imprevistas, conocidas en la industria como “long tail scenarios”, donde el software debe reaccionar ante eventos poco frecuentes o ambiguos.
Ali Kani, vicepresidente del equipo de automoción de Nvidia, explicó meses atrás a medios europeos que ese tipo de situaciones seguirá siendo uno de los mayores desafíos durante los próximos años. Los vehículos autónomos todavía presentan dificultades para interpretar correctamente entornos complejos, fallas urbanas o condiciones climáticas extremas.
Los antecedentes recientes muestran esas limitaciones. Tesla debió retirar más de 200.000 vehículos en Estados Unidos por fallas vinculadas a las cámaras traseras, mientras Waymo retiró cerca de 3.800 robotaxis luego de detectar problemas de circulación en zonas inundadas.
En otro episodio registrado en San Francisco, vehículos autónomos de Waymo quedaron detenidos durante horas porque no lograban interpretar semáforos apagados en medio de un corte eléctrico. El incidente volvió a exponer las limitaciones de los sistemas frente a escenarios fuera de lo habitual.
Actualmente, la conducción autónoma más extendida corresponde al nivel 2+, donde el vehículo puede acelerar, frenar y girar de manera parcial, aunque el conductor sigue siendo responsable de supervisar permanentemente el entorno y tomar el control cuando sea necesario.
En Europa habilitaron de forma generalizada sistemas de nivel 2 y de a poco comenzaron a aprobar tecnologías de nivel 3 en condiciones controladas. Mientras tanto, ciudades de Estados Unidos y China avanzan con servicios de robotaxis bajo nivel 4, donde el vehículo opera de forma autónoma en zonas delimitadas sin necesidad de intervención constante.
El Foro Económico Mundial considera improbable que la autonomía total se vuelva masiva antes de mediados de la década de 2030. Según un informe publicado en 2025, los vehículos completamente autónomos seguirán siendo minoritarios incluso en 2035 y apenas representarán el 4% de los autos nuevos vendidos.
El mismo estudio proyecta que la adopción más visible se concentrará en robotaxis y camiones autónomos, especialmente en grandes ciudades y corredores logísticos específicos. China aparece como el mercado con mayor velocidad de adopción debido al apoyo estatal y al desarrollo de fabricantes locales.
Aunque el escenario planteado por Musk parece lejano para gran parte del sector, la automatización parcial seguirá creciendo durante los próximos años. La expansión de robotaxis, asistentes de conducción y sistemas inteligentes apunta a modificar progresivamente la movilidad, aunque por ahora los conductores humanos seguirán siendo protagonistas en las rutas y ciudades del mundo.