Reiche nació el 15 de mayo de 1903 y llegó a Perú a los 29 años para trabajar como institutriz del hijo del cónsul alemán en Cusco.
En 1936 retornó a su país y a fines del año siguiente volvió a Perú. La belleza de los paisajes andinos la habían cautivado de tal modo que decidió quedarse en el país.
Durante años ejerció como profesora y traductora, hasta que en 1941 conoció a Paul Kosok, un profesor estadounidense que se dedicaba a sobrevolar y estudiar las enigmáticas líneas de Nasca.
Las líneas de Nasca son detallados dibujos y líneas (más de 800) con unas 370 formas geométricas y zoomorfas que se extienden en un área que comprende 50 kilómetros de longitud y 15 kilómetros de ancho, localizada entre los kilómetros 419 y 465 de la carretera Panamericana Sur.
Se cree que los dibujos fueron hechos entre los años 200 a.C. y el 500 d.C., en un área de unos 450 kilómetros cuadrados, y solo pueden apreciarse desde el aire.
Tras estudiarlas detenidamente, Reiche consideró que las mismas fueron utilizadas por los antiguos astrónomos peruanos como un gigantesco calendario solar y lunar.
La arqueóloga falleció el 8 de junio de 1998, dejando un gran legado en la conservación y estudio de estas enigmáticas figuras en la región Inca.