Un nuevo informe revela que millones de usuarios siguen utilizando claves fáciles de adivinar, una práctica que aumenta el riesgo de robo de cuentas y filtraciones de datos personales.
Las contraseñas más utilizadas en el mundo continúan siendo combinaciones extremadamente simples, encabezadas por "123456". Informes de NordPass y Comparitech revelan que esta clave mantiene el primer lugar a nivel global, una tendencia que se repite desde hace años y que representa uno de los mayores problemas de seguridad informática para usuarios y empresas.
Los especialistas advierten que el uso de credenciales predecibles facilita el trabajo de los ciberdelincuentes, quienes pueden acceder a cuentas personales y corporativas mediante ataques automatizados. Este tipo de contraseñas equivale a proteger una vivienda con una cerradura prácticamente inexistente, ya que pueden ser descubiertas en cuestión de segundos.
Los estudios muestran que el problema no se limita a una única combinación. Cerca del 25% de las mil contraseñas más utilizadas están formadas únicamente por números, reflejando la preferencia de los usuarios por claves fáciles de recordar, aunque también sean las más vulnerables frente a los ataques informáticos.
El ranking elaborado por NordPass ubica nuevamente a "123456" en el primer puesto, seguida por otras variantes igual de simples como "password" (o en español "contraseña"), "12345", "12345678" y "123456789". Todas ellas pueden ser descifradas casi de inmediato mediante programas especializados que prueban millones de combinaciones automáticamente.
La investigación también demuestra que este hábito atraviesa todas las generaciones. Los integrantes de la Generación Z suelen elegir secuencias numéricas como "12345", "123456" o "12345678", mientras que los millennials incorporan variantes como "1234qwer". Entre la Generación X y los baby boomers predominan prácticamente las mismas claves, lo que evidencia que la falta de buenas prácticas no depende de la edad ni del nivel de experiencia tecnológica.
En América Latina, el problema adquiere una dimensión adicional debido a las brechas en educación digital y a la escasa adopción de medidas de ciberseguridad. Además de las secuencias numéricas, muchos usuarios continúan utilizando años de nacimiento, nombres propios o palabras comunes, prácticas que incrementan considerablemente el riesgo de sufrir robos de cuentas.
Las consecuencias también alcanzan al ámbito corporativo. Especialsitas advirtieron que una contraseña débil puede comprometer no solo la información de un empleado, sino también la de clientes, proveedores y toda la organización. De acuerdo con datos citados por la compañía, alrededor del 70% de las filtraciones de datos en empresas está relacionado con el uso de credenciales poco seguras por parte de los trabajadores.
Los riesgos ya tuvieron consecuencias concretas. Uno de los casos más resonantes ocurrió en octubre de 2025, cuando el sistema de seguridad del Museo del Louvre fue vulnerado porque la contraseña utilizada era simplemente "Louvre". El incidente derivó en el robo de joyas valuadas en más de 100 millones de dólares y volvió a poner en evidencia el impacto que puede tener una clave fácil de adivinar.
Los especialistas coinciden en que abandonar las contraseñas simples es una de las medidas más efectivas para reducir el riesgo de ciberataques. Utilizar combinaciones largas, únicas para cada servicio y complementarlas con autenticación en dos pasos continúa siendo la principal recomendación para proteger tanto la información personal como los datos sensibles de empresas y organizaciones.