Citroën prepara una modelo a batería, inspirado en el histórico 2CV, que debutaría en el Salón de París 2026 para competir con autos eléctricos chinos.

La moda de revivir autos históricos en versión eléctrica sigue creciendo en Europa y ahora podría sumar a otro protagonista legendario: el Citroën 2CV. La automotriz francesa avanza en el desarrollo de una reinterpretación moderna de uno de los modelos más recordados de su historia, con la intención de adaptarlo a la nueva era de la movilidad eléctrica.

Aunque todavía no existe una confirmación oficial, distintos medios europeos aseguran que Citroën presentaría un concept car del nuevo 2CV eléctrico durante el Salón de París 2026, un escenario cargado de simbolismo para la marca: el modelo original debutó allí mismo en 1948 y terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial.

La estrategia no es nueva. Varias automotrices encontraron en los autos clásicos una herramienta ideal para seducir clientes en tiempos de electrificación. Casos como el Fiat 500, el Mini Cooper o el Renault 5 E-Tech demostraron que la nostalgia puede convivir con la tecnología.

En Citroën, el primer ensayo fue el Citroën Ami, un pequeño urbano eléctrico que recuperó parte del espíritu del Ami 8. Sin embargo, el posible regreso del 2CV apunta mucho más alto: recuperar el concepto del auto simple, económico y accesible que marcó a generaciones enteras.

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El Citroën Ami fue el primer experimento moderno de la marca para recuperar el espíritu de sus autos urbanos y populares en versión eléctrica.

El Citroën Ami fue el primer experimento moderno de la marca para recuperar el espíritu de sus autos urbanos y populares en versión eléctrica.

El propio CEO de la marca, Xavier Chardon, dejó abierta la puerta al proyecto meses atrás al afirmar que “el 2CV podría ser el coche pequeño eléctrico que quiere la Unión Europea”. Más recientemente, el director de diseño de la compañía, Pierre Leclercq, aseguró que el desafío pasa por conservar la esencia del modelo original.

Según las versiones que circulan en Europa, el futuro 2CV utilizaría la plataforma STLA Smart de Stellantis, la misma arquitectura que hoy emplea el Citroën ë-C3. Tendría un motor de menos de 100 CV y una batería LFP de aproximadamente 25 kWh, suficiente para ofrecer una autonomía urbana cercana a los 250 o 280 kilómetros.

Además, el precio sería una de las claves del proyecto. Citroën buscaría posicionarlo cerca de los 15.000 euros para competir directamente con los autos eléctricos chinos de bajo costo y con rivales como el Renault Twingo E-Tech.

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El Renault Twingo E-Tech será uno de los principales rivales del futuro Citroën 2CV eléctrico en el mercado europeo de autos accesibles.

El Renault Twingo E-Tech será uno de los principales rivales del futuro Citroën 2CV eléctrico en el mercado europeo de autos accesibles.

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Del 2CV al 3CV: la historia del clásico que conquistó las calles argentinas

En Argentina, el Citroën 3CV terminó siendo incluso más famoso que el 2CV original. Conocido popularmente como “la rana”, el modelo quedó asociado a generaciones enteras de jóvenes, grupos de amigos y familias que encontraron en ese pequeño auto un vehículo económico, divertido y diferente a todo lo demás. Si hasta fue el auto del papá de Mafalfa.

El auto de Mafalda
En la historieta de Quino, el Citroën era todo un símbolo de progreso para la pujante clase media argentina.

En la historieta de Quino, el Citroën era todo un símbolo de progreso para la pujante clase media argentina.

La historia comenzó en Francia, cuando en 1936, Pierre-Jules Boulanger, por aquel entonces director de la marca fundada por André Citroën, impulsó el proyecto Toute Petite Voiture (auto muy pequeño), pensado para ser simple, barato y resistente. El 2CV nació oficialmente en 1948 con un motor bicilíndrico refrigerado por aire, un consumo bajísimo y una suspensión extremadamente blanda que le permitía circular por caminos rurales sin problemas.

A la Argentina llegó durante los años ‘60 y rápidamente se convirtió en un auto popular. Tenía soluciones mecánicas llamativas para la época, como limpiaparabrisas mecánico y un sistema de arranque accionado desde el interior mediante un cable.

El gran salto llegó en 1967, cuando Citroën comenzó a fabricar en Barracas el 3CV nacional. Esa versión incorporó un motor de 602 cc y 28 CV, además de mejoras mecánicas y estéticas que lo hicieron todavía más exitoso.

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De izquierda a derecha: el clásico Citroën 2CV francés, el popular 3CV nacional y una variante furgón producida en Europa.

De izquierda a derecha: el clásico Citroën 2CV francés, el popular 3CV nacional y una variante furgón producida en Europa.

Con el tiempo aparecieron otras variantes como el Ami 8, los furgones y el Mehari, mientras que el 3CV evolucionó con nuevos faros, cambios en la suspensión y versiones más refinadas como el 3CV Prestige.

La producción nacional terminó a fines de los años ‘70, aunque el legado del modelo nunca desapareció. A nivel mundial, el 2CV se fabricó hasta 1990 y vendió casi cuatro millones de unidades. Todavía hoy muchos ejemplares siguen circulando por las calles argentinas y mantienen intacto su lugar como uno de los autos más queridos y recordados de la historia automotriz.

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