Tardó pero arrancó. El día se armó un rato después del mediodía y, aunque la temperatura bajó casi 20 grados y el viento del sur se hizo sentir, el sol volvió a decir presente y cumplió con su asistencia para brillar cálidamente en la tarde marplatense.
Tardó pero arrancó, y cuando el día se armó, también se animaron los turistas a salir de sus hogares, mirar el cielo y resolver: "vamos a la playa". Y así lo hicieron. Por eso ayer, alrededor de las 15, cuando las nubes terminaron de desintegrarse y la temperatura apenas superaba los 20 grados, la arena se empezó a calentar y se superpobló de gente.
La mañana había arrancado con un aspecto poco confiable, poco prometedor. El aire fresco se hacía sentir y, una gran nube blanca, cruzaba el cielo de Mar del Plata con una particularidad: durante un par de horas, después del mediodía, la ciudad tenía sol a pleno en las playas del Norte e incluso en las del centro, y también en las del Sur; en cambio, por el Puerto y Punta Mogotes, la cobertura parcial hacía que en esa zona, el domingo se mantuviera destemplado.
Pero el panorama cambió cuando la tarde avanzó; incluso, hasta calmó el viento (y rotó para empezar a soplar desde el Oeste) y hubo más calma para disfrutar del sol, especialmente en las playas con más reparo, como Varese, que cuenta con una contención natural, al estar ubicaba por debajo de la línea de superficie de la ciudad.
Encima, lo que en un principio parecía privativo, la visita habitual al mar- con la insistencia del sol brillando se transformó en una excursión atractiva para más de uno.
Por su parte, Susana (59), tenía un pequeño reclamo: "Estaría bueno que aflojara el viento. Los días son bárbaros, pero siempre sopla un poco de aire desde algún sector y, al cabo de unas horas, se hace molesto".
A su lado María Laura (45), anunciaba: "Es mi primer día. Hay sol y me alcanza. Lo voy a disfrutar a full", mientras salía del mar en busca del toallón que, oportunamente, había acercado a la orilla.