Muchos y diversos servicios de calidad, más la posibilidad de realizar todo tipo de actividades relacionadas al ocio, además del turismo saludable, la aventura y el deporte se conjugan en las 263 mil hectáreas que abarca el Parque Nacional Los Alerces al oeste de la provincia del Chubut.
Creado en 1937 con el objetivo principal de proteger los bosques de lahuán o alerces, el Parque Nacional alberga en su interior la magia del paisaje andino-patagónico, con sus lagos de aguas cristalinas, sus senderos entre bosques y valles y una variada diversidad de flora y fauna, que se ha convertido en un polo atractivo para quienes apuestan a ceder su descanso a manos de la naturaleza.
La temporada de primavera-verano ofrece las mejores posibilidades para aquellos que quieran pasar unas vacaciones donde dejar a un lado el estrés de las grandes ciudades y del trabajo cotidiano. "En esta época el clima del Parque es ideal: cálido durante el día, que permite realizar todo tipo de actividades, y fresco por la noche, lo que invita a caminar bajo la luz de la luna reflejada en el agua de los lagos", dijo el intendente del Parque Nacional Los Alerces, Daniel Crosta.
Y si de lagos se trata, el Parque Nacional Los Alerces cuenta con varios de los mas bellos que se encuentran en la región, tales como el Menéndez, el Rivadavia, el Futalaufquen y el Krueguer, todos los cuales desembocan, a través del río Frey, en el embalse Amutuí Químel, para dirigirse finalmente al océano Pacífico.
Sin lugar a dudas uno de los atractivos destacados del Parque es la visita al alerzal que se recuesta sobre el brazo norte del lago Menéndez y que se disfruta no sólo al llegar, sino también por el paisaje deslumbrante que rodea al visitante en el camino hacia ese destino de ensueño.
Para ello, si la pereza impide al visitante una larga pero fructífera caminata, se puede navegar el lago Futalaufquen -desde la Villa homónima- remontando el río Arrayanes hasta un pequeño muelle ubicado en el lago Verde.
Es ahí donde los pasajeros desembarcan y deben realizar una breve caminata excelentemente señalizada y con cartelería explicativa de la historia, fauna y flora del lugar hasta el Puerto Chucao. En el puerto se toma una embarcación que viaja por las aguas del lago Menéndez y que permite apreciar los suaves perfiles de la Isla Grande y los imponentes ventisqueros del glaciar Torrecillas.
Navegación y selvaLa primera gran impresión es toparse con "el abuelo", un gigantesco alerce de unos 2.600 años, una altura de más de 50 metros y 2,3 metros de diámetro.
El sendero sigue acompañado por el arrullo de las aguas que descienden del lago Cisne, y que por su diferencia de altura, forma cascadas de unos 25 metros que los turistas pueden observar al final del recorrido.
Finalmente, Crosta, destacó la diversidad de actividades que el visitante puede realizar: kayacs, salir a navegar en veleros, hacer caminatas, trekking, paseos en bicicleta, "o simplemente recostarse en la costa de algunos de los lagos a tomar sol para olvidarse del mundo", señaló.