En el extremo meridional de la Argentina, en la Isla Grande de Tierra del Fuego, se encuentra Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Ubicada sobre el canal Beagle, toma su nombre, que significa “bahía que mira al poniente”, de la lengua yámana.
En un marco imponente de mar, bosques, lagos y montañas, Ushuaia es una pintoresca ciudad con una importante infraestructura de servicios para el turismo, un elegante centro comercial y una creciente actividad social y cultural.
Ushuaia ofrece, en sus alrededores, inexplorados territorios vírgenes que invitan al descubrimiento y la aventura. Por eso las principales actividades que pueden realizarse en este rincón privilegiado están relacionadas con la naturaleza, entre ellas, trekking, cabalgatas, escalada y buceo. Cerro Castor es la opción que Ushuaia ofrece a los amantes de la nieve durante los meses de invierno.
Pero también hay un lugar reservado para la contemplación, como los imperdibles cruceros y expediciones que recorren islas, glaciares, bahías y acantilados. El Parque Nacional Tierra del Fuego, con típicas especies de animales y vegetales e importantes testimonios de los primeros habitantes de la región, protege los lagos Fagnano y Roca, el canal y los bosques subantárticos más australes.
Atraídos por la mística particular de su geografía y su entorno natural, turistas de todo el mundo visitan Ushuaia año a año, convirtiéndola en uno de los destinos más elegidos para pasar unas vacaciones diferentes.
Un glaciar milenario En Tierra del Fuego se puede conocer un glaciar milenario y transitar su superficie e interior. Esto es lo que ofrece el trekking a las Cuevas del Glaciar Alvear, en un entorno casi virgen.
Ubicado a 26 kilómetros de la ciudad de Ushuaia y a 1.400 metros sobre el nivel del mar, es uno de los cerros más emblemáticos de los Andes Fueguinos, junto con el monte Olivia.
Esto se debe por un lado a que es una de las elevaciones con mayor altura de la parte argentina de la isla, y por el otro a su cima casi plana, coronada de hielo y nieve durante todo el año. El glaciar da origen al río Cotorras, de una belleza indescriptible, al igual que el ambiente que lo rodea.
A pesar de su cercanía a la ciudad, es un sitio increíblemente agreste y solitario, que depara más de una sorpresa en cada excursión.
En esta zona es muy factible cruzarse con una tropilla de guanacos, una pareja de cóndores y hasta un desconfiado zorro colorado.
Esto se debe a que el valle que rodea al cerro es de difícil acceso, puesto que se encuentra enmarcado entre montañas sin senderos y es custodiado por un bosque cerrado que no revela fácilmente sus secretos.
Luego de pasar por esta zona, se llega hasta el hielo milenario, donde se aprecia el glaciar desde arriba y desde adentro. En el borde mismo de esta masa de hielo se forman cuevas a las que se puede ingresar durante gran parte del año, si se toman las debidas precauciones.
Una vista inolvidable la ofrece el recorrido que comienza en las inmediaciones del Centro Invernal Altos del Valle, criadero de perros nórdicos, siberianos y alaskan Huskies, desde donde parte un sendero apenas esbozado que se interna en el bosque, ascendiendo continuamente hasta alcanzar el límite de la vegetación arbórea.