Con 18 horas efectivas de luz solar, más un paisaje plagado de colores y relatos, este centro turístico ofrece un relax distinto. El tren y la cárcel del fin del mundo reproducen una etapa particular en el Sur, y la naturaleza favorece la búsqueda de aventuras. La oferta gastronómica y hotelera explican su vertiginoso crecimiento.
Si en invierno superar el Río Grande se asemeja a adentrarse a una larga y dura noche prolongada por el frío, ingresar a Ushuaia en verano es como aprovechar el espíritu aventurero que despierta la luz del día. Cercana al Polo Sur, con dieciocho horas de iluminación real, la Bahía que mira al poniente, según el significado de su nombre en lengua yamaná, convoca a turistas de todo el mundo.

Sobre las orillas del canal Beagle, la gama de paisajes de Ushuaia es amplia. Bosques, montañas y glaciares exhiben una pintura única en el planeta, imposible de olvidar.

Rodeada al oeste por el monte Martial, al este por los montes Olivia y Cinco Hermanos, sus habitantes han sabido sacarle provecho al centro turístico de la Tierra del Fuego, tal como por siglos reconocieron navegantes y colonos, para describir el secreto paraíso de los originarios onas.

Modernas construcciones y edificios característicos desarrollan una zona colorida a la vista de lugareños y extraños. Asimismo, su infraestructura, tanto en gastronomía como en alojamiento, es celebrada por decenas de europeos que cada día llegan para rendirse a sus secretos encantos.

Destino turístico si los hay, Ushuaia permite la práctica del trekking, cabalgatas, mountain bike, pesca deportiva y paseos espectaculares por el canal de Beagle o la Bahía Lapataia en el Parque Nacional Tierra del Fuego.

El presidio del fin del mundo es otro de sus atractivos turísticos, junto con uno de los paseos ferroviarios más intensos. Quien tenga esta experiencia matinal, sabrá por qué "Camila", una de las dos locomotoras mimamdas de la ciudad, se distinguen en lo que representa el recorrido más austral del mundo.

Luego de 42 años de un obligado y silencioso retiro, el tren del fin del mundo volvió a retomar su antiguo recorrido. Ese, que tanta historia guardó durante más de un siglo.

"Los días se suceden sin cambios, como si se hubiese detenido el tiempo. Siempre lo mismo: del presidio al bosque y después de hachar todo el día, de nuevo al presidio, por el mismo tren", la cita se corresponde con uno de los 90 presidiarios que allá por el 900, veía cómo los vientos intensos del sur, acallaban los delitos en una asfixiante morada.

Desde 1883, año en el que el presidente Julio Argentino Roca promulgó la ley que autorizara el asentamiento del presidio en Tierra del Fuego aquella ciudad creció al ritmo de la cárcel de reincidentes.

Entonces el tren fue fundamental tanto para la construcción de la famosa cárcel, como para asegurarle a los pobladores de la región, la leña necesaria a consumir en el año. En esa época, la primera locomotora de vapor había recibido el apodo de "La coqueta" porque se trasladaba dando pequeños saltos a lo largo de su recorrido.

Promediar el recorrido, significa encontrarse con la estación de "Cascada la Macarena", donde la belleza agreste, es la antesala del Parque Nacional Tierra del Fuego. De paso, se recarga el agua de las locomotoras. Allí, los tocones (parte del tronco unido a la raíz) son los árboles que solían cortar los prisioneros, más peligrosos.

Al margen de la travesía, ningún visitante puede dejar de recorrer los museos de la ciudad, el Marítimo y el del Fin del Mundo brindan un espacio fundamental para comprender los orígenes de Tierra del Fuego. Detrás de las inhóspitas costas, hay historias que en silencio, quedarán selladas al alma del viajero.

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados