Al igual que en todo el mundo, aumentan los casos de chicos que padecen hostigamiento mediante Internet y el avance de la tecnología. Expertos piden campañas masivas de difusión.
Evangelina vive en La Matanza y tiene una hija de 13 años que fue víctima de un fenómeno que crece en el país. La chica fue víctima de ciberbullying (acoso cibernético), mediante violentas agresiones en redes sociales. “Sos patética, te odio, me das asco”, leyó la mujer en Twitter. Era uno de muchos mensajes agraviantes. Lejos de quedarse con los brazos cruzados, la mamá se hizo cargo del problema con la firme intención de resolverlo. En el medio, comprobó que la justicia aún no está preparada para responder de manera efectiva a esta problemática, a pesar de que los casos se repiten y hasta llegan a la violencia física o, en casos extremos, el suicidio de la víctima. Se calcula que en las escuelas, dos de cada 10 chicos sacaron fotos a compañeros con el objetivo de ridiculizarlos y agraviarlos en internet. En diálogo con Diario Popular, Evangelina expresó que “ a partir de un episodio de conflicto entre mi hija y dos de sus compañeras, sospeché que había algo más, por lo que comencé a meterme en las redes sociales, hasta que pude identificar sus cuentas, donde descubrí que estaban desarrollando un terrible hostigamiento a mi hija, mediante fotos tomadas en el colegio y mensajes realmente agresivos”, agregando que “tras superar el estupor, comencé a investigar el tema en profundidad, ya que entiendo que estamos como sociedad ante un problema gravísimo, que necesita de un abordaje integral”. La mujer se puso en contacto con el abogado especializado en delitos cibernéticos Daniel Monasterski, integrante de Identidad Robada y del estudio Tech Law Biz. “Lo primero que me aconsejó fue no perder las pruebas. Por eso se requería sacar copias de todos los mensajes con un escribano. Esto resultó clave”, dijo Evangelina. El abogado Monasterski precisó acerca del tema que “Argentina tiene un grado altísimo de conectividad entre la juventud, aun más desde la implementación del programa Conectar Igualdad, por lo que ese proceso tan positivo debe estar acompañado de manera indudable por mucho apoyo a los docentes, para que generen conciencia entre los alumnos sobre el daño que pueden sufrir o causar mediante prácticas como el ciberbullying, al mismo tiempo que campañas de información para las familias y la justicia”. Esto último lo comprobó la propia Evangelina. “Concurrí con toda la prueba de las agresiones a una oficina judicial orientada a víctimas y salí realmente desilusionada. Me dijeron que era yo quien sobredimensionaba el asunto, y hasta aseguraron que no se trataba de un delito. Esto no es así, todo lo contrario. El mundo entero debate la manera de enfrentar este problema. Hay infinidad de casos de chicos lastimados, que previamente fueron acosados por internet. Muchos otros se quitaron la vida, en medio del horror de sentirse aislados, ridiculizados y vulnerados en su intimidad”, explicó Evangelina. La mujer, ante la ausencia de un acompañamiento legal, decidió llevarle toda la prueba a los padres de una de las chicas agresoras. “Primero lo negaron, luego comprobaron que era cierto y me pidieron disculpas. No sé si esto terminó. Puede haber represalias. Es un miedo latente, pero lo cierto es que hay que comenzar a hablar y discutir estos temas, entre las familias, en las escuelas y fundamentalmente desde el Estado, porque es mucho lo que se puede hacer para evitar tragedias”, cerró Evangelina.
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